Tiempos de androides paranoicos

Promedia la semana, en imágenes…

Imágenes descartables. Cecilia Pando insiste con sus muñequitos de bebes, más cercanos a una película de terror que a cualquier marcha a la que un ser humane se quisiera sumar. Igual tiene algún que otro trastornade que la acompaña, como Amalia Granata. Y no se quedan ahí, insisten con que la legalización del aborto podría generar un brote incontrolable de Coronavirus. Entonces salen los trolls y aparecen videos, memes, tweets y retuits y reinstagrams viralizando lo que es el peor de los virus, el de la desinformación. ¿Y cómo proteger a les niñes de todo eso? Tengo la respuesta y, lo siento, va a ser imposible. Hace tiempo que la educación sentimental la dejamos en manos de las pantallas de celulares, tablets y noteboocks.

Imágenes del pasado. Volvió el campo a las rutas. Mejor dicho, volvió la mesa de enlace a la arena política. Mejor dicho, volvieron los que nunca se fueron, la patria sojera que no se cansa de levantar toneladas de dólares envenenando los campos argentos. Pero, ojo, ellos tienen el poder, pueden decidir si al país le va a ir bien, o se va a ir todo bien al carajo. ¿Y en qué momento les dimos tanto poder? Claro, algo tiene que ver la matriz extractivista de nuestra economía, del papel que nos asignaron las grandes potencias mundiales, eso del “granero del mundo” que devino en “depósito de veneno del universo”. ¿Subimos de categoría? ¿En un futuro, no muy lejano, seremos solo un gran campo sojero llamado Argentina, o mejor, ¿Sorgentina?, ¿Monsantina? Será un país solo administrado por un par de tecnócratas encargados de repartir los tan preciados granos al resto del mundo. ¿Y el resto de nosotres? Seremos historia pasada, habrá que ver qué dejamos entonces, para quienes tengan el valor de reconstruir la memoria.

Imágenes imprescindibles. Y ahí deviene lo importante. La memoria, ese músculo que muchas veces por pereza dejamos de lado, le quitamos la potencia que tiene y por ello nos condenamos al olvido. La parte recordada es la parte más importante para la creación, según Fresán en su última y maravillosa ¿novela? Los recuerdos tienen vida, están todo el tiempo en movimiento, unen los tiempos, son los encargados de rearmar el presente y construir el futuro, que nunca sabemos cómo es, pero que sí podemos ir adelantando de a poco. Y muy rara vez pasa lo que no viene pasando. Porque para transformar las cosas es imprescindible ejercitar la memoria y eso es lo que los poderes fácticos no quieren.Y van a militar como nadie para que esto siga así. Por eso resulta imprescindible marchar el próximo 24 de marzo, justamente, por memoria, por verdad y por justicia. Los ejes que no debemos perder de vista, nunca. La semana pasada escribí sobre la falta de épica, sobre el tiempo de moderación y tibieza que caracterizarían este momento político en el país. Pero después pasó otro ocho de marzo y el paro de mujeres del día siguiente. Y toda la sociedad recibimos el cachetazo que hacía tanta falta, todes fuimos interpelades una vez más y somos conscientes de que la igualdad de género todavía está lejos. Queda mucho camino por transitar, mucha lucha, muchas marchas. Pero es bueno estar en camino, es bueno que se siga reclamando justicia, libertad, aborto legal y el fin del patriarcado.

Imágenes paranoicas. Pero ahora hasta caminar es peligroso, pese a que la pandemia es la falta de cariño, que propagan las cada vez más crueles redes sociales y sus socies televisivos. Pero, lógico, hay alguien, o algo, o algunes detrás de toda esta operación…Sí, amigues paranoiques, conspiranoides de la vieja guardia, hay teorías e historias para tirar manteca al techo, para que saquen su costado más paranoid android y se sientan satisfechos por demás. Por ejemplo, escuché por ahí…

  • El Coronavirus lo inventó Donald Trump, para tratar de hundir a China.
  • China inventó el Coronavirus, para que los matrimonios se queden encerrados en cuarentena, y se terminen separando en cuanto puedan salir de sus casas, porque no se aguantan más. Todo lo que llevaría a controlar un poco la tasa de natalidad del gigante asiático.
  • Argentina inventó el Coronavirus. Más precisamente, un químico resentido que habita el Barrio Rivadavia. Lo hizo por desprecio a la raza humana en general. ¿Cómo llegó a China? Porque el tipo se enamoró de la china del supermercado, a la vuelta de su casa. La familia lo aceptó, pero con la condición de que conociera el país de su esposa. Allá fueron en uno de los últimos flybondi que funcionaron más o menos. Y después, pasó lo que pasó.
  • El Coronavirus se gestó en Marte. Los habitantes de aquel planeta rojo, todos ellos comunistas, están tratando de que les dejen de mandar basura y chatarra intergaláctica. Por lejos, el planeta que más los jode con su mierda es la Tierra. Entonces, la idea fue contraatacar con un virus medio pelo, a ver si les salía barato borrarnos de la faz del universo. Pareció la idea adecuada.
  • El Coronavirus es un invento de los medios de comunicación, porque la gente se está empezando a avivar y deja de mirar sus programas, de consumir sus productos. Entonces, las grandes cadenas como Fox se compraron uno de esos virus que te venden en los laboratorios rusos. Y lo soltaron en China, porque son Republicanos de los de antes, obvio. Lo habrían intentado en Cuba, pero para qué molestarse, ahí saben que es imposible.
  • El Coronavirus lo generó Netflix, cansado de producir series que se parecen demasiado entre sí, quiso ampliar su actividad, y se le ocurrió intentar contagiar a la gente con otra cosa. Dicen que al virus lo dirigen Scorsese y David Lynch, y que parece tendrá una segunda temporada, que protagonizaría el pelirrojo ese que sale en todas las series y películas que produce la N roja.
  • El Coronavirus, está bien, lo creó Netflix, pero Disney ya compró los derechos y ahora es propiedad de sus ratones y patos ultra capitalistas.
  • El Coronavirus lo inventó, no se sabe muy bien quién, pero que lo descubrió Jorge Corona no hay dudas. Por eso se llama así. El comediante dice estar limpio de alcohol, y que el descubrimiento se le presentó en el camarín del teatro, cuando repasaba un chiste sobre un chino, un italiano, un alemán, un argentino y un gallego, que quedan varados en una isla…

Y podríamos seguir, porque las teorías sobran. En el barrio es impresionante la cantidad de especialistas en el tan afamado virus, solo comparable al número de periodistas que no para de inventar boludeces, porque están condenados a pasar interminables horas frente a una cámara, y la producción no tiene un centavo, porque cobra en billetes de cinco pesos. La malaria atrae malaria, el Coronavirus atrae el Coronavirus, lo que somos atrae lo que nos pasa. Mi concejo final y definitivo: no dejen de confiar, en alguien, en algunes, tengan y defiendan alguna convicción, no sean garcas, escriban un poco más, no se dejen atrapar por las pequeñas y despiadadas pantallas.

*PD: Los invitamos a escuchar el primer programa del año de La Estratósfera, el próximo viernes 13 de marzo, desde las 21hs. Les prometemos dar lo mejor y les invitamos a formar parte de un nuevo proyecto radial alternativo: www.puntoradiomdq.com

*****Contacto humano: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar, preguntar por Scardanelli, el humilde.