Ataque de ansiedad

El otro día me invitaron a un cumpleaños, en una de esas cervecerías por Constitución. Son todas más o menos igual de incómodas, pero esta en particular tenía unas butacas sin respaldo fatales para la espalda. Me tocó ir del lado de la ventana que daba al patio interno, bastante alejada del centro de la fiesta, junto a dos amigas. En frente, estratégicamente planeado por el cumpleañero – según nos enteramos después – teníamos a tres flacos que no conocíamos y que, por cierto, no teníamos ganas de conocer. No es difícil de imaginar el pedido de los amigos con el cumpleañero: “Dale loco, invitá minas y ponenos al lado en la mesa, copate con los pibes”, etcétera.

Ok, era un cumpleaños y, hasta ahí, me la banco, no hay drama, tampoco soy tan ortiva y susceptible. La cagada es cuando lo que una imagina empieza a hacerse realidad y ya es tarde. Nada en contra, pero la escena se repite seguido. Como que los flacos sienten la necesidad de llamar la atención más de la cuenta y comienzan – calculo que por culpa de la tele, las redes sociales o la sociedad patriarcal, o todo esto junto – a realizar comentarios que solo ellos consideran graciosos. Entonces, sin quererlo, estaba encerrada en un capítulo de Friends pésimamente escrito y muy mal actuado. Un concejo, si van a hacer comentarios graciosos no se dejen llevar por la ansiedad, sepan poner pausas, matices, no toda la realidad se puede reducir a un comentario boludo. Y otra cosa más: no es nada sexy.

Tampoco funciona nada bien, estimados, mostrar videos desde el celular ¿Cómo se les ocurre que una mujer puede entusiasmarse con algo así? Como remate, para colmo, aparece el del cumpleaños con una botella de alguna bebida blanca y alienta a todos a que lo sigamos con una ronda de chupitos. Ahí los pibes empezaron a competir a ver quién lograba apilar la mayor cantidad de vasitos vacíos. Ese es el instante donde todo se termina de ir a la mierda, lo que eran solo chistes malos y a destiempo se transformó en alaridos bestiales indescifrables, ¡y no eran siquiera las once de la noche!

Después se preguntan por qué vamos al baño todas juntas. En este caso, ¡era para escapar! Estábamos aturdidas y necesitábamos establecer un pacto: “Nos vamos a la mierda en diez minutos, ni se les ocurra siquiera ensayar una sonrisa condescendiente porque la van a mal interpretar y después no te los sacás de encima en toda la noche”.

El resto de lo que sucedió no lo voy a detallar, digamos solamente  que el alcohol mal administrado suele sacar lo peor del ADN del macho ¿Y nosotras, “las minitas”? Vale aclarar que en esas dos horas que estuvimos en el cumpleaños, apenas llegamos a tomar una cerveza y a comer un par de porciones de pizza, se suponía que la noche recién estaba arrancando ¿no?. A lo mejor, un mantra como para tener en cuenta en la próxima salida nocturna para todos sea: “No debo entusiasmarme tanto”.

Quiero agradecer a todxs!!

Les dejo mi mail para algunas consultas o críticas!!
soniagerez@puntoradiomdq.com

Facebook: @SoniaGerez

2 comentarios en «Ataque de ansiedad»
  1. Me encantó amiga… Una historia para olvidar… Pero algo positivo podes restacar.. que la noche al fin termino jajajaj todo tiene un final.. besos mándame más historias.. yo tengo un par pero son paranormales .. jajaa bss

  2. Me gustó. Da vergüenza ajena y me trae recuerdos casi exactos de esta situación en donde, lamentablemente, he sido protagonista o testigo del suplicio al que son sometidas las “minitas” en este tipo de reuniones. Reconozco haber actuado de esta primitiva manera, pero también me doy cuenta que los machotes somos presa fácil del hormonerío y del marketing patriarcal de la época. Esto se podría revertir con más información y educación sobre estos temas. Pero va a llevar un tiempo cambiar esta forma mental de la sociedad. Algo está cambiando, lentamente, pero creo que hay una dirección interesante con respecto al patriarcado. Este tipo de artículos va en esa dirección y estoy seguro que a más de uno, como a mí, nos deja pensando en que todavía seguimos actuando como monos alzados. Felicitaciones, un abrazo.

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