Batman en Mar del Plata

Finalmente, y después de varios trascendidos, dimes y diretes, se confirmó lo que todo marplatense intuía: Batman vive en nuestra ciudad (in)feliz. La información, además de estar super archi bati chequeada, está apoyada por la imagen que ilustra esta primera nota del año, la que da inicio al 2020. Ahora cabe ahondar en los pormenores de semejante acontecimiento, cómo fue a parar el súper héroe favorito de Ciudad Gótica a la peatonal  -improvisada un mes al año – de nuestra venerada calle Rivadavia. Lo primero que tenemos que apuntar es que contamos con un largo historial de vigilantes que han pasado por altos cargos en la querida ciudad. Sin irnos muy lejos, el caso emblemático, el más reciente, es el del ex intendente apodado alguna vez “zorro 1”. Vaya campaña apoyada en esa figura de súper héroe – aunque es más parecido al Pingüino – que venía a poner “orden” en cada esquina, iba a hacer andar la ciudad como antaño, cuando las cosas funcionaban. Obvio que en la búsqueda de ese tiempo perdido – que, dicho sea de paso, nunca existió – se le fueron los años de crédito y terminó abandonado en el asilo de ancianos, con el guasón, el acertijo y otros personajes de la serie de Adam West. Mal final para un pésimo héroe. Pero este es un nuevo tiempo, un nuevo proyecto, un nuevo tipo de héroe que se lanza en busca de volver a Mar del Plata / Batán – ¿sabrá que existe Batán? – ese centro turístico del país lleno de vida, alfajores, pulóveres, tapiocas, lobos de mar y fachos. Es esta la imagen que nuestro nuevo súper héroe recuerda de la infancia, cuando se dice que su familia lo traía cada tanto, como si se tratase de una excursión al paraje de los indios Ranqueles. Y él vino con su lenguaje, con ese tono áspero, y logró convencer a gran parte de la ciudadanía de que este era su tiempo, su tiempo de intentar convertirse en el salvador de la ciudad siempre con el mayor índice de desocupación del país. ¿Y qué mejor lugar, que mejor Baticueva, que el Centro de  Operaciones y Monitoreo? Desde ahí nuestro Watchmen puede vigilarnos a todes, en su panóptico foucaultiano. Desde esa altura que da la cámara está en todos lados, como el sol, aunque no lo veamos. Más que eso, la verdad es que uno a Montenegro no lo quiere ni ver. Pero es nuestra reciente esperanza y “hay que darle tiempo”, obvio. Si hay algo que les marplatenses y batanenses tenemos es paciencia con les inútiles. Está probado científicamente que somos la comunidad que más banca a les peores dirigentes políticos. ¡Gran logro de nuestra querida ciudad!, que se puede sumar a los ya nombrados y afamados alfajores, torres deshabitadas en la costa y balnearios que ponen carpas hasta llegar a la escollera.

Pero pasando a la noticia del año, volviendo a la foto de tapa, confirmamos la presencia de este otro súper héroe, el inefable Batman. Más conocido como Bruno Díaz. Resulta que era ciudadano marplatense, también, como Montenegro. Y como él, lo había olvidado, hasta que un buen día decidió reclamar su verdadera patria. Y hacia aquí vino en vuelo privado, desde la república de San Isidro…perdón, quise decir desde Ciudad Gótica. Raudamente, se instaló en su nueva Baticueva – quiso tramitar Chapadmalal pero gendarmería lo mandó a lista de espera – con su tecnología de punta, desplegó un mapa del delito y terminó haciendo lo que todos los intendentes de la ciudad: poner toda la atención en el Centro. Parece capricho o pereza, pero hasta Batman prefiere andar boludeando por el centro y que los barrios periféricos se caguen. Después de todo no tiene la culpa, así se hizo Mar del Plata. Entonces, uno lo ve recorrer Rivadavia desde la Costa hasta Independencia, para luego meterse por la Peatonal San Martín, pasar frente al monumento y pegar una miradita al Municipio, casi haciéndole sombra al actual intendente, que sería una suerte de comisionado Gordon. Se entiende perfectamente que estas figuras gusten al público nuestro, porque son básicamente vigilantes. Y cuanto más viejos y oscuros, mejor. Y si tienen armas y aplican la justicia por mano propia, ni hablar. Eso es un súper héroe, un tipo que hace justicia por mano propia – sería por propia conveniencia -, que no le rinde cuentas a nadie y que no se sabe de dónde carajos saca la guita que tiene. Con esas bases se creó la SIDE, ojo.

Y, finalmente, llegamos al tema más importante, al menos para mí. ¿De dónde saca la guita un súper héroe? En el caso del político es fácil la cuenta, y prefiero apuntar al otro lado, al del empresario devenido político. Esa figura macrista por excelencia, aunque no se trata de una figura exclusiva de un solo partido político. Es más bien, una figura transversal, el empresario que, cansado de hacer guita, se mete en política para ayudar. El dilema acá, muchas veces, es que terminan ayudando a sus amigues y a sí mismos, y el resto de la sociedad queda lejos y con los bolsillos Bativacíos. Pero vamos, Batman no es así, el Caballero de la noche no necesita guita, tiene una bocha y encima en dólares…Ahora bien, ¿de dónde sacó tanta guita Bruno Díaz? ¿Cómo amasó su fortuna el viejo Diaz, el padre de Bruno? ¿Habrá cagado a mucha gente y por eso lo asesinaron como a un perro en un callejón a la salida del teatro? ¿Por qué también asesinaron a su mujer? ¿Serían los servicios secretos, sería la venganza de un damnificado? Son muchas las preguntas y todas llevan a dar con la lógica irrefutable: Batman siempre fue marplatense, o en el mejor de los casos batanense. Lo que nos queda para este año es seguir de cerca los pasos del panóptico comisionado Montenegro, que estará secundado por un oscuro yanqui armado hasta los dientes y con ganas de aplicar justicia por mano propia. Afortunadamente, la batiseñal es solo el cartel de Havanna. Porque como suele pasar en la ciudad (in)feliz, hasta lo ya degradado encuentra un nivel más abajo. ¡Feliz año nuevo y nos vemos en la próxima Batireflexión!

¡Nos vemos surfando en la 40, como Batman y el Guasón!

Humildemente, Scardanelli,

juanmanuelpenino@yahoo.com.ar