Final de Festival: documental imprescindible

Por Juan M Penino

Llueve en la ciudad y a esta hora no es novedad. Desde el fin de semana pasado / pisado, viene cayendo agua en el barrio. Y sí, las calles se ponen acuosas, los charcos se forman y le dan belleza a los enormes baches, que nunca nadie va a poder arreglar. Otra verdad que no es novedad ni lo será en los próximos años. Parece lejano el último día que fui al 34º Festival Internacional de Cine Mar del Plata / Batán, pero algún recuerdo me queda porque era lunes. En esta oportunidad, decidí cerrar con la proyección del documental  Radio Olmosy no me equivoqué. Después de 26 añitos – casi nada – Gustavo Mosquera logró terminar la película que da muestra de lo que fue el festival más extraño e histórico que pudo haber dado el rock mundial. Lo que las siete cámaras, que pudo ingresar el director con sus ayudantes, ofrecen son las imágenes del festival rockero para los presos de la cárcel de Olmos, una de las más jodidas de la provincia de Buenos Aires, que se realizó un 17 de agosto de 1993. Hecho cultural único, que difícilmente se pueda repetir. El documental parte desde el inicio de la idea de hacer un festival para los presos, cuáles eran los riesgos, quiénes podían llegar a coparse y demás etcéteras. En tiempo presente tenemos los testimonios de todos los que estuvieron abocados a la realización de la proeza y aquellos integrantes de las bandas que formaron parte del line up. Obvio que no todos dan su testimonio actualmente, digamos que los que se coparon más el presentador, el interminable Ruso Verea, un joven rebelde de los noventa con visera de Die Toten Hosen, que da voz a fragmentos importantes del festival, dando cuenta de la crueldad con la que eran tratados los presos. La parte más suculenta del rodaje es, por supuesto, el momento en que cada banda sale al escenario improvisado en el patio del penal. Por ahí pasan: Attaque 77, Animal, Pilsen, Lethal, Massacre, Hermética y los ingleses uk Subs. Cada banda es un instante de gloria que queda grabado para toda la vida en este imprescindible film. En la realidad de aquel frío día del 93, cada banda tocó cuatro temas, lo que hizo que el festival durara desde la mañana hasta más o menos las cinco de la tarde. Ese era el único horario del que disponían en el penal para dejar que el festival se desarrollara. Entre otras cosas, porque no se permitían actividades de este tipo, menos en horario nocturno. Como sea y a pesar de las grandes trabas que sufrió para su realización, esta descabellada y alucinante idea se llevó a cabo, y por fortuna para todes quedó registrada en un documental que, insisto, no tiene desperdicio.

Quiero destacar la escena en que ANIMAL suelta su poderosísimo tema Coop killer, jugándosela por entero ante la atenta mirada de los guardia cárceles y sus amenazantes itacas. Otro imborrable momento es la presentación de Massacre, con un jovencísimo Walas mostrando su panza al aire, ganándose al público como sólo él lo puede hacer. Y Pil Trafa y los locos de UK Subs que tenían un cagazo bárbaro, y los A77aque con su fuerte compromiso y Hermética con sus letras potentes, y todo un patio que sigue a las bandas sin entender demasiado o demasiado vigilado como para sacudirse mucho. En los costados y tras las rejas, los presos con mala conducta; por arriba, como si fueran rechazados dentro del mismo infierno, se ubicó el pabellón de sida. Toda una suerte de división dantesca que refleja la crueldad y el trato inhumano que reciben los presos en nuestro país desde hace ya 26 años. Y el tiempo pasó y nada cambió. Los protagonistas de aquel día hablan hoy de lo que vivieron y sintieron esa vez en el penal, algo que tiene una actualidad que – por desgracia – no sorprende.

Justo por estos días, en la provincia de Buenos Aires, los presos están pensando en realizar una huelga de hambre. Las razones, las mismas que expone el documental, las que denuncian el Ruso Verea y los integrantes de las bandas que se coparon con el festival. El hacinamiento, el maltrato, el olvido, la violencia, todo a lo que está condenado a padecer quien ya fue condenado a perder la libertad. El Ruso Verea lo dice muy clarito en el documental, acá no se trata de decir que los condenados mean agua bendita, están condenados por delitos de diverso calibre, por eso pierden la libertad y caen en penales como Olmos. Ahora bien, ¿eso es excusa para darles, desde el Estado – que somos todes –, un trato inhumano? Respecto al regreso del recluso a la vida en libertad, una vez cumplida la condena, ese maltrato deja su huella. Es el mismo Walas quien cuenta la anécdota de una amigo, que él sabía que había caído preso en Olmos. Un surfero marplatense que intentó pasar merca con su tabla a Hawái. Luego de veinte años guardado en ese infierno, nunca más volvió a surfear, su vida dejó de importar, era un muerto en vida, que casi no se reconocía a sí mismo. ¿De qué sirve el Sistema carcelario? Obvio que no puedo dejar de pensar en quienes justifican crueldades por el hecho de que se trata de delincuentes. Pero, pienso, que nada bueno sale de reproducir violencia, de combatir la violencia con más violencia, que nada bueno sale de unir eslabones de mierda y extenderlos por todos los espacios de la sociedad. Por eso, me parece que el documental tiene un doble valor: 1) Como archivo, se trata de un hecho inédito e irrepetible en la historia del rock mundial 2) Como denuncia, como apertura de un debate que no está zanjado, y que hoy día continúa en el mismo estado o peor.

Cuestiones fundamentales que hacen a la sociedad en la que vivimos y queremos vivir… Sigue lloviendo en el barrio Rivadavia y todavía resuenen las palabras de uno de los conductores de la radio Olmos, el espacio de recreación que tienen los presos y que le da nombre al documental, cuando el Ruso Verea le pregunta – en ese pasado de 1993 – a quién le gustaría entrevistar en su programa, cuál sería su personaje favorito para llevarlo a la radio del penal: “¿A quién me gustaría traer acá a la radio de Olmos? A mi juez, obvio”

****Y fin del Festival

*******En limpio: el documental se llama Radio Olmos, Rock en prisión.  Si lo pueden conseguir por algún lado, no se van a arrepentir.    

*Contacto: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar (atiendo los sábados, los domingos y los martes. Lunes: cerrado)

Festival últimos segundos: Olé, olé, olé, olé, Hosen Hosen!

Mejor noche de sábado imposible. La proyección del documental de Die Toten Hosen fue una verdadera fiesta. El festival de cine tiene momentos inesperados y este fue uno de esos, porque les fanatiques de la banda punk alemana anti fascista Die Toten Hosen son lo más. Y ahí estaban cantando y arengando a la banda de sus amores como si estuvieran presentes. ¡Hasta la directora del documental Cordula Kablitz recibió un saludo de cancha! Impresionante, tanto como las imágenes que propone el documental, que acompaña a la banda celebrando con sus fans la gira del 2018, que empieza en Alemania para terminar – como a los Toten les encanta – en Argentina. Sí, la unión de la banda con nuestro país es única, es uno de esos amores difícil de explicar. Un pibe que está por entrar al recital de los Hosen en Buenos Aires mira a la cámara y expone la teoría tan clara como el agua: “Los Ramones y Die Toten son amores inexplicables y únicos en Argentina”. La cantidad de material con el que tuvo que lidiar la directora hace pensar en que resultó un trabajo muy complejo y que terminó de la mejor manera. La idea fue tratar de seguir a la banda en cada uno de sus shows con algún tema que caracterizó esa noche. Hasta ahí la idea es bastante simple y lineal. Pero hay un momento de tensión dramática que se da en la gira, y que hace la diferencia en el documental. Resulta que el cantante y líder de la banda Campino, en uno de los shows termina afectado por una sordera repentina y no puede seguir con la banda. Las escenas son de un peso dramático inesperado. Tanto en resto del grupo como la gran familia que conforma la gira quedan derrumbados. Luego de unos meses y de un trabajo duro para recomponerse, Campino decide volver a intentarlo, subir al escenario y ver qué onda: ¿Siguen o mueren los Die Toten Hosen? Genial acierto de la directora y gran giro de un rockumental que deja a los fans súper extasiados y al resto del público muy satisfecho.

*Como advertencia de lo que sucede en el mundo, la directora en la charla posterior a la proyección, nos hizo notar la preocupación que hay con el avance de los grupos políticos neonazis y de extrema derecha en Alemania. Por eso, una vez más sea dicho, aguanten los Toten Hosen, y que sigan girando por el resto de los días, siempre terminando en el mismo lugar, Argentina…

***El documental se llama You only liv eones, Die Toten Hosen

Festival últimos minutos: rock nacional ayer y hoy

Lo primero fue el documental que recupera y subraya la persona de Daniel Grinberg, figura fundamental de la contra cultura de los sesenta en Argentina, gran impulsor de los primeros festivales de lo que décadas más tarde se comenzaría a conocer como rock nacional. En la escena de inicio lo seguimos al poeta, escritor, periodista y etcéteras rumbo al festejo de sus ochenta años. Desde ahí, comenzamos una suerte de recorrido a la inversa en la que aparecerán fotos, textos y amigos que aportan a la configuración de Grinberg en la escena cultural argenta. No es un camino fácil, porque además del propio relato del protagonista está el material de archivo, siempre esquivo, siempre en fuga y muchas veces ausente. Entonces, cobran importancia las voces, las postales, las letras. Las dos más potentes son la de sus grandes amigos de “afuera”, nada menos que el director de cine Jonas Mekas y el poeta beatnik Allen Ginsberg. Y una cosa que me quedó fija, creo, para siempre, son los versos que siguen, los que le regala Allen a Daniel, cuando el yanqui cumple cincuenta años: “Es como cumplir quince, pero con espejos”. El documental es una muestra de esos espejos, de esos años, de esas posturas, de esas búsquedas que hoy ya son pasado. Ahí es Jonas Mekas, conectado vía Skype, quien ofrece la contra parte al afirmarle a su amigo que ya no piensa en el pasado, que después de todo, lo que tienen para aferrarse es el presente: “Nosotros estamos acá”. Y eso define el carácter del documental y de su figura, el presente de la cámara es el presente de Grinberg, que está tan lúcido y preparado para el próximo cambio como siempre. Gran acierto del director Federico Rotstein.

Luego, más tarde, esa misma noche… me fui corriendo para Teatriz a ver el show de Eruca Sativa. Mientras tomaba algo para esperar y disfrutaba de la banda telonera: The Warning – un power trío de mexicanas que suena del carajo, conformado por tres adolescentes de catorce años con un talento superlativo – pensaba en que el denominado rock nacional, la contra cultura y todo lo pasado está más vivo que nunca hoy. Los rótulos cambaron y otros aspectos también, pero la búsqueda, la inconformidad, la rebeldía y la constante lucha por la libertad a través del arte están intactas. Entonces Eruca sale al escenario y arrolla a todes, empezando por Japón “Y aquí voy como un solitario más” y todo lo que vino después, siguiendo por ahí con balcón y “lo entendí cuando estaba cayendo”, y ofreciendo ese hermoso tema de su último disco Creo, con el que cierro la nota hasta que sea mañana…

 

Porque nadie viva en el silencio

Ni en la oscuridad

Porque no seamos invisibles nunca más

 

*En limpio, el documental sobre Danile Grinberg se llama Satori Sur.

Festival día 2666: detective salvaje, la huella de Juana Bignozzi

La joven poeta Mercedes Halfon está fumándose un cigarro, en la puerta de un edificio porteño, esperando a que alguien le abra la puerta. Tiene que subir al departamento de Juana Bignozzi. Después de acompañarla con su amistad durante los últimos años de vida, la joven poeta debe comenzar una difícil tarea: salir tras los rastros de la gran poeta argentina. Nada menos que transformarse en una detective salvaje, recorrer los espacios, los objetos, las huellas que le legó la poeta mayor. Pero, al igual que en el caso de Cesárea Tinajero en la novela de Bolaño, todo parece ser una gran trampa. Les poetas son como peces escurridizos, no se dejan asir tan fácilmente. Mejor, no quieren ser atrapados nunca, ni que les pasen cerca. Si pasara eso, bueno, sería el fin de la historia. Nadie quiere llegar a esa orilla, ni siquiera las detectives, el grupo de cineastas que forma Mercedes, que la van a ayudar a reconstruir esa figura enigmática y súper potente que es la de Juana. En esta búsqueda documental, que por momentos se transforma en documental del documental, aparecerán lecturas, poetas, archivos, fotos, fragmentos de notas, trozos de poemas, discos, elefantes – al parecer, Juana era fanática de esos trompudos mamíferos – y la sensación de que es imposible filmar un poema. Se prueba de todas formas, con lecturas, imágenes congeladas, impresiones enfocadas con la cámara, incluso imágenes del pasado que reviven a la poeta leyendo su propia obra, pero la sensación es de que no llegamos nunca a solucionar el caso. Como les detectives, siempre acudimos unos segundos más tarde a la escena del crimen. Y eso parece reflejar todo el equipo de las jóvenes poetas, que acompaña a Mercedes Halfon. Y es lo genial de la película, porque más allá de la búsqueda de reconstruir la imagen de Bignozzi, está lo que deja el camino, lo que sugiere su poesía, lo que comparten quienes la conocieron. Esas dudas inmortales que persiguen a les poetas ¿Para qué sirve la poesía? ¿Qué es un poeta? ¿Quién fue Juana Bignozzi? La literatura, el cine, las artes en general nos acercan hacia alguna orilla, que nuca es la verdad. Porque tal cosa, a lo mejor, no existe. Pero qué copado es hacerse las preguntas, ponerse el traje de detective y buscar rastros y señales en los versos, y llegar a la conclusión de que nunca, nunca – afortunadamente – terminaremos por develar el misterio.

 

CHAU

Había un mundo infalible para escribir poemas intensos

los mitos más cursis eran palabra santa

las despedidas en los puertos, los parques bajo la lluvia

el lento manoseo entre infidentes

la falacia de la noche

la magia de hablar en bares casi desiertos

rodeados de sillas apiladas sobre las mesas

niños que nunca aprendieron las respuestas

muchachas crepusculares

que repartían flores de piedra entre borrachos de prestigio

y nunca pensaban en el principio

les bastaban los finales como éste

 

(de “Regreso a la patria” 1989, Juana Bignozzi)

 

 

***Chance para verla por última vez: Sábado 16/11/19 a las 13hs. en el Cine del Paseo 2

 

Festival día 1235: tras los rastros del rock alternativo

En la primera escena vemos a un Thurston Moore totalmente sacado apuñalando su guitarra con un destornillador, mientras el resto de la banda – Kim Gordon, Lee Ranaldo y Steve Shelley – hace lo suyo, todes medio alienades, focalizades en hallar un sonido nuevo, algo que esté cerca de completar la falta de algo que no parecen saber bien qué es. Ese es el inicio que decidió Sonic Youth, es el camino que eligió y es la huella que marcó en la escena musical alternativa neoyorkina, y desde ahí, al mundo entero. Por eso es que quienes tuvimos la chance de entrar en el abarrotado cine Ambasaador, pudimos disfrutar de un par de horas con Lee Ranaldo, siempre risueño, siempre dispuesto a contestar la pregunta que sea, inclusive la de un fan que le señala que nunca cambió su corte de pelo a lo largo del tiempo rodando con la banda. El documental funciona como escusa para volver a disfrutar de la banda en su esencia, la banda en pequeños escenarios desde los comienzos de la década del ochenta, hasta los mega recitales de las décadas posteriores, cuando se populariza y encuentra su sonido. Lo que vemos son filmaciones bien crudas, caseras, que reflejan el carácter de la banda. Entre medio de cada tema, se filtra algún fragmento de una nota hecha para la televisión o un pasaje de transición en las giras, donde les integrantes de la banda se filmaban para pasar el tiempo. Y simplemente eso, sin trucos, sin grandilocuencias ni intenciones ambiciosas. Solo la banda tocando por diferentes antros neoyorquinos, con un material de archivo rescatado, donde tanto la imagen como el sonido tienen la calidad que podía ofrecer una cámara filmadora en los años ochenta. Así de simple y potente, como la banda, como ese sonido arrollador que los caracterizó y los sigue caracterizando, aún después de haber pasado una década desde la salida de su último disco. Grandísima e indispensable banda de ¿rock alternativo? – o como prefieran llamarle, yo creo que es una banda inclasificable, un género en sí misma – que a lo largo del tiempo supo mantenerse unida, incluso hoy, con sus integrantes ya creciditos y metidos en sus proyectos personales. Pero no se aflijan fans, Lee Ranaldo se despidió con un “ojalá que el año que viene podamos venir con la banda”.

***Sonic Youth – NYC and Beyond: Repite por única vez el viernes 15/11/19 a las 21hs, en el Ambassador1.

Festival de Cine: días 3 ¼ y 4 ½, estar de vuelta

Promediando el Festival – sumando largas horas de cine, formando colas que no terminan nunca y buscando el asiento pegado al pasillo para poder escapar rápido hacia otra sala – me quedé dormido por primera vez. No pienso confesar en qué película me pasó, baste con aclarar que la culpa total la tiene mi falta de lentes. A esta altura de la vida, creo, que llegó la hora de empezar a utilizar anteojos para el descanso. Otro achaque propio de la edad y las horas de Festival: me están empezando a doler el culo y parte de la espalda, que se suman a las contracturas habituales de cuello y hombro, un regalito surfero. Agradezco a la amable mujer sentada al lado, quien me despertó para que no me perdiera el final de la película. “Despreocupate, a mí también me pasa”, fueron las palabras de consuelo de la sensacional mujer que, a la salida del Auditorium, me acompañó hasta la plaza del pueblo marplatense / batanense, para marchar contra el golpe de Estado en Bolivia. Ahí se despertó todo mi cuerpo y mi corazón especialmente, junto a mis amigues de siempre, con les que nos empecinamos en pedir memoria, verdad y justicia cada vez que el país o el continente están en jaque, cada vez que nuestros derechos como humanes quieren ser negados, borrados y olvidados. Y como la lucha continuará y el Festival de Cine también, bueno, me terminé yendo a descansar un poco. Repuesto, escribo sobre un par de películas interesantes:

Las tomo en conjunto porque me vino en gana. Además, porque hay cuestiones en común: 1)La importancia del espacio / lugar y 2)la importancia suprema del protagoniste. En las dos películas el disparador es el mismo, una persona adulta, de mediana edad, en soledad y con el peso angustiante del pasado reciente, comienza a recorrer una espiral descendiente en la vida, que termina en una reclusión casi total hacia el pasado remoto, el de la seguridad materna, seguridad que ya no opera igual. Hablaba del espacio que, aunque distinto en los dos casos, refiere a lo mismo: en O que arde de Oliver Laxe, es la casa materna y sobre todo el pueblo de Galicia a la que retorna, frustrado, el protagonista. De forma similar, en Angélica de Delfina Castagnino, la casa de la madre es el espacio ya vacío y en vías de destrucción lo que contextualiza la crisis de la protagonista, que sufre un vacío existencial que se agravará a lo largo del film. Todo esto se refleja en lo que la cámara toma, las grandiosas escenas de las colinas y bosques de un pueblo alejado del mundo en Galicia son el escenario ideal para describir al protagonista de la peli española. En Angélica, la cámara se mete de lleno en la casa materna, que está siendo demolida, lo que lleva a la hija menor a resistir hasta el extremo de quedar alojada en el altillo, con una escopeta en la mano, completamente alienada.

La crisis existencial de dos personas que se encuentran a mitad del camino de la vida, y que no saben / no pueden / no quieren superar sus traumas para tratar de evolucionar hacia adelante. ¿Evolucionar hacia adelante? Horrible e irreal concepto. Mejor digamos que, en los dos casos, se llevan al extremo sensaciones que todes tuvimos en la vida, al menos alguna vez: 1) El regreso al pueblo, a la casa materna, con la humillación a cuestas por no haber conseguido vaya a saber qué cosa en la gran ciudad, cuna máxima del deber ser. 2) El vacío de vida y existencia que produce la pérdida de un ser querido, al que se le dedicó todo el tiempo los últimos años de su vida. En las dos películas, también, el vacío de amor, la falta de cariño, la imposibilidad para volver a amar.

Una diferencia a señalar: lo que en el protagonista de O que arde es calma y angustiante resignación, en Angélica resulta desborde emotivo radical, violencia y desdoble de personalidad. Sin embargo, la enfermedad inevitable es la misma, la angustia, la soledad. Dos películas para destacar y recomendar, con la advertencia de que, claro, las vas a disfrutar, digamos, en otro sentido.

***En limpio, recomendamos:

1) O que arde, película en Competencia Internacional, española.

2) Angélica, película en competencia Argentina.

Y la lucha continuará…

Festival día 2: Lemebel y el golpe de estado en Bolivia

Difícil escribir en este momento donde arde Sudamérica. Difícil dimensionar los sucesos que se precipitan como si la historia se jugara entera un domingo de noviembre, por la tarde.  Difícil digerir las imágenes de los golpistas de siempre derrumbando al gobierno democrático de un país hermano. Difícil tratar de entender cómo volvemos a tropezar con los mismos milicos torpes y asesinos de ayer, hoy y siempre. Difícil aceptar que el gobierno de mi país mire para otro lado. Difícil no pensar en que toda esa mierda que es la oleada neofascista se nos vino encima. Difícil respirar cuando el contexto es de terror y miedo.

Pero, afortunadamente, está esa yegua del apocalipsis con su corazón de poeta para salvarme. Por suerte está esa…

La Desesperada, la Cola de Barrio, la Cuando No, la Inca Cola, la Cuando Nunca, la Coca Cola, la Siempre en Domingo, la Pinche, la María Silicona, la Lola, la Cortavientos, la Rose, la Puente Cortado, la Denise, la Maricombo, la Susi, la Maripepa, la Pupi, la Faraona, la Mimi, la Lola Flores, la Bambi, la Sara Montiel, la Teté, la Carmen Sevilla, la Totó, la Carmen Miranda, la Nené, la María Félix, la Lulú, la Fabiola de Luján, la Tacones Lejanos, la Loca de la Cartera, la Saca Corchos, la Loca del Pino, la Chupadora Oficial…

Afortunadamente, pude ver la película del Festival que no me quería perder, Lemebel de la directora chilena Joanna Reposi Garibaldi.

Siempre Lemebel, cuando dudo

Siempre Lemebel, cuando estoy solo

Siempre Lemebel, cuando estoy angustiado

Siempre Lemebel cuando estoy alegre

Siempre Lemebel, cuando estoy…

Y, sobre todo, siempre Lemebel cuando Sudamérica arde, cuando vuelven los golpes de estado, cuando los gobiernos fascistas reprimen, torturan y castigan los cuerpos de todo un pueblo, que no encaja en su lógica colonial de mierda. Y perdón, hoy estoy desbordado. No me interesa mucho cuidar la forma o escribir sobre si el documental es bueno o no, si está bien realizado o le falta alguna cosa. Baste con decir que esta película es fundamental y ya. Porque Lemebel es fundamental. Porque su resistencia es fundamental. Porque su cuerpo es fundamental. Porque su escritura es fundamental. Porque su lucidez es fundamental. Lo único no fundamental, lo prescindible, fue su muerte. Pero hoy necesito todo lo otro que dejó, para poder resistir una tarde más a las injusticias, a la violencia, a la xenofobia, a la discriminación, a la colonización, a la tortura, al sometimiento de los cuerpos, al machismo idiota, a los traidores de siempre, a los cobardes, a los que se creen dueños de la verdad y la moral, de la matria, de la tierra, dueños…

Y no señoras, señores, yeguas amadas, yeguos querides, los cuerpos son libres, aunque les duela, y sus dioses no los pueden tener, ni los van a tener. No nos van a tener nunca, aunque nos pongan un revolver en la cabeza, aunque nos insulten y nos escupan a la cara. No van a tener nunca a Lemebel, no van a ser nunca Lemebel. Y yo siempre, siempre, siempre voy a amar eso, ese corazón de poeta que nunca cede, que vive para siempre en alguna parte de mi cuerpo. Lloré como hacía tiempo que no lloraba en un cine, cuando una vez más escuché y vi al poeta recitar estas invencibles palabras:

 

Manifiesto (hablo por mi diferencia)

 

No soy Pasolini pidiendo explicaciones

No soy Ginsberg expulsado de Cuba

No soy un marica disfrazado de poeta

No necesito disfraz

Aquí está mi cara

Hablo por mi diferencia

Defiendo lo que soy

Y no soy tan raro

Me apesta la injusticia

Y sospecho de esta cueca democrática

Pero no me hable del proletariado

Porque ser pobre y maricón es peor

Hay que ser ácido para soportarlo

Es darle un rodeo a los machitos de la esquina

Es un padre que te odia

Porque al hijo se le dobla la patita

Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro

Envejecidas de limpieza

Acunándote de enfermo

Por malas costumbres

Por mala suerte

Como la dictadura

Peor que la dictadura

Porque la dictadura pasa

Y viene la democracia

Y detrasito el socialismo

¿Y entonces?

¿Qué harán con nosotros compañero?

¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos

con destino a un sidario cubano?

Nos meterán en algún tren de ninguna parte

Como en el barco del general Ibáñez

Donde aprendimos a nadar

Pero ninguno llegó a la costa

Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas

Por eso las casas de caramba

Le brindaron una lágrima negra

A los colizas comidos por las jaibas

Ese año que la Comisión de Derechos Humanos

no recuerda

Por eso compañero le pregunto

¿Existe aún el tren siberiano

de la propaganda reaccionaria?

Ese tren que pasa por sus pupilas

Cuando mi voz se pone demasiado dulce

¿Y usted?

¿Qué hará con ese recuerdo de niños

Pajeándonos y otras cosas

En las vacaciones de Cartagena?

¿El futuro será en blanco y negro?

¿El tiempo en noche y día laboral

sin ambigüedades?

¿No habrá un maricón en alguna esquina

desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?

¿Van a dejarnos bordar de pájaros

las banderas de la patria libre?

El fusil se lo dejo a usted

Que tiene la sangre fría

Y no es miedo

El miedo se me fue pasando

De atajar cuchillos

En los sótanos sexuales donde anduve

Y no se sienta agredido

Si le hablo de estas cosas

Y le miro el bulto

No soy hipócrita

¿Acaso las tetas de una mujer

no lo hacen bajar la vista?

¿No cree usted

que solos en la sierra

algo se nos iba a ocurrir?

Aunque después me odie

Por corromper su moral revolucionaria

¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?

Y no hablo de meterlo y sacarlo

Y sacarlo y meterlo solamente

Hablo de ternura compañero

Usted no sabe

Cómo cuesta encontrar el amor

En estas condiciones

Usted no sabe

Qué es cargar con esta lepra

La gente guarda las distancias

La gente comprende y dice:

Es marica pero escribe bien

Es marica pero es buen amigo

Súper-buena-onda

Yo no soy buena onda

Yo acepto al mundo

Sin pedirle esa buena onda

Pero igual se ríen

Tengo cicatrices de risas en la espalda

Usted cree que pienso con el poto

Y que al primer parrillazo de la CNI

Lo iba a soltar todo

No sabe que la hombría

Nunca la aprendí en los cuarteles

Mi hombría me la enseñó la noche

Detrás de un poste

Esa hombría de la que usted se jacta

Se la metieron en el regimiento

Un milico asesino

De esos que aún están en el poder

Mi hombría no la recibí del partido

Porque me rechazaron con risitas

Muchas veces

Mi hombría la aprendí participando

En la dura de esos años

Y se rieron de mi voz amariconada

Gritando: Y va a caer, y va a caer

Y aunque usted grita como hombre

No ha conseguido que se vaya

Mi hombría fue la mordaza

No fue ir al estadio

Y agarrarme a combos por el Colo Colo

El fútbol es otra homosexualidad tapada

Como el box, la política y el vino

Mi hombría fue morderme las burlas

Comer rabia para no matar a todo el mundo

Mi hombría es aceptarme diferente

Ser cobarde es mucho más duro

Yo no pongo la otra mejilla

Pongo el culo compañero

Y ésa es mi venganza

Mi hombría espera paciente

Que los machos se hagan viejos

Porque a esta altura del partido

La izquierda tranza su culo lacio

En el parlamento

Mi hombría fue difícil

Por eso a este tren no me subo

Sin saber dónde va

Yo no voy a cambiar por el marxismo

Que me rechazó tantas veces

No necesito cambiar

Soy más subversivo que usted

No voy a cambiar solamente

Porque los pobres y los ricos

A otro perro con ese hueso

Tampoco porque el capitalismo es injusto

En Nueva York los maricas se besan en la calle

Pero esa parte se la dejo a usted

Que tanto le interesa

Que la revolución no se pudra del todo

A usted le doy este mensaje

Y no es por mí

Yo estoy viejo

Y su utopía es para las generaciones futuras

Hay tantos niños que van a nacer

Con una alíta rota

Y yo quiero que vuelen compañero

Que su revolución

Les dé un pedazo de cielo rojo

Para que puedan volar.

 

*Por Pedro Lemebel. Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile.

**La foto muestra a la directora, quien pasara los últimos doce años junto a Pedro Lemebel, desarrollando una gran amistad hasta su muerte. Filmándolo, por pedido expreso del propio escritor, hasta las últimas horas de su vida. El momento de la charla con el público resultó emotivo por la mención y el apoyo a la lucha del pueblo chileno por sus derechos, lucha que continúa y que es el legado más importante de Pedro Lemebel.

Historias mínimas de Festival: día 1

– Il Traditore

Comenzó la edición número 34 del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata / Batán, cosa que a esta altura no es ninguna novedad. Como todos los años, en los primeros días de noviembre, resulta un acontecimiento al que la ciudad se acostumbró. Pero cada festival tiene su especificidad, su diferencia. Esta vez, la nueva edición está profundamente marcada por la ausencia de José Martínez Suárez, quien dirigió el Festival durante los últimos diez años. En su memoria, por sus películas y su aporte fundamental para que el Festival de Cine resistiera de la mejor forma en la ciudad, está dedicada la edición 34. Haciendo la cola para ingresar a mi primera película del día, en el Ambassador, pensaba en eso. Y sobre todo en lo bueno y lo negativo que se le puede endilgar al eterno director, al “hombre hecho de cine”. Con sus puntos altos y sus sombras, el Festival cumple un ciclo que finaliza con el fallecimiento de Martínez Suárez. A partir de acá, las autoridades que continúan con la organización deberán estar a la altura y enfrentar los nuevos desafíos. Y lo más importante, tendrán que plantearse cuál es el alcance del Festival: ¿Es, acaso, una isla dentro del mapa cultural / artístico de la ciudad? ¿Se trata solo del ofrecimiento de un lindo entretenimiento? ¿Hasta qué punto la ciudadanía se siente parte y le resulta un acontecimiento trascendente en su vida cultural? ¿El Festival, se conecta dentro de una política cultural integral, constitutiva de la ciudad? ¿Tiene que ver con un desarrollo del cine en todas sus dimensiones dentro de la ciudad, o solo resulta un pasatiempo distintivo de clase? ¿Se trata solo de una propaganda turística? Preguntas, disparadores de lo que puede ser, debe ser y es el Festival de Cine de Mar del Plata / Batán.

En eso estaba mientras me acomodaba en la extrañísima y larga fila que subía y bajaba por las escaleras opuestas, conduciendo a les espectadores hasta la sala 1 del Ambassador -ver foto-. Todes dispuestes a echarle una mirada a la última película del siempre polémico e interesante director italiano Marco Bellocchio (creador, entre otros films imperdibles, de Vincere y Buongiorno, notte). El traidor recrea en clave ficcional la historia real de las familias que integraban la “Cosa Nostra”. Más específicamente, los avatares del arrepentido – traidor- Tomasso Buscetta, el mafioso “con códigos” que, cuando ve que el negocio de la droga hace perder los “valores tradicionales” al clan, decide romper con el código principal, el del silencio, y manda en cana a sus “amici”. Lo realmente genial de la película es el giro que toma, la mezcla de registros. Lo que comienza siendo un policial de mafias clásico, con traiciones, asesinatos y vendettas, de repente deviene en comedia italiana, montada en un marco inesperado: el tribunal. Esa es la clave del film de Bellocchio, ese contraste, esos mafiosos terribles que, cuando se sientan en el banquillo de la corte, montan una comedia grotesca, con personificaciones payasescas y un coro de fondo que acompaña en el mismo tono: periodistas, abogados, jueces, familiares y los propios imputados, que según la disposición del juzgado italiano deben presenciar todo el juicio entre rejas, ubicados al fondo como si estuvieran en una teatro de ópera. Insisto, gran acierto del director que, alguna vez, se había quejado del público que no “entendía las películas italianas”. El traidor tiene todos los elementos para entender ese cine, partiendo desde un género muy propio como el policial de mafias, combinado con los ingredientes de la comedia italiana más clásica, con los gestos desmedidos, los cuernos al aire y las tretas de los pícaros, especialistas en estafar con la palabra a propios y extraños. En el fondo, esa idea “maledetta” de que las familias pueden funcionar como estados paralelos, con sus propias reglas, y que el Estado es factible de quedar licuado por el peso de la mafia. Gran película para estrenar el festival y salir pensando que eso es lo más estimulante del Festival: descubrir y poder compartir historias, para reconocernos como sociedades diversas, que debemos convivir con las contradicciones y virtudes que nos conforman.

**Repite: martes 12 de noviembre, a las 15hs en el Ambassador 1.

 

– Touki Bouki

Las retrospectivas ponen en pantalla lo mejor de grandes realizadores del mundo, que siempre es necesario revisitar. En el caso del senegalés Djibril Diop Mambéty, resulta un redescubrimiento que reaviva debates y reactualiza conceptos que nunca se fueron y conviven hoy en nuestras sociedades. Desde el inicio de su película Touki Bouki, realizada en 1973, queda claro que el concepto neocolonialismo es la clave. La historia es la de dos jóvenes que sobreviven en un barrio marginal de Dakar – capital senegalesa- y que buscan escaparle a esa realidad huyendo hacia París, la capital del país colonizador, fuente de sus deseos implantados por la segunda etapa de conquista. Pero la historia no es lineal y tampoco se apega al desarrollo convencional del argumento. Por el contrario, plantea un juego poético, con escenas que funcionan como metáforas, comparaciones desgarradoras y violentas, sinécdoques y elipsis / vacíos que tienen una potencia que no necesita de aclaraciones. Todo lo que hace a Djibril Diop Mambéty un realizador cinematográfico único y fundamental para entender la mirada del cine africano de los setenta, signada por el neocolonialismo, la pobreza, la desigualdad social, la discriminación y la violencia clasista. Todas cuestiones que, paralelamente, también trataba el cine latinoamericano de fines de los sesenta y principios de los setenta – no es casual que Mambéty utilice escenas de un matadero para establecer un paralelismo entre la muerte del ganado y la sociedad senegalesa, al igual que Pino Solanas lo hace en La hora de los hornos

Touki Bouki es una película no convencional, poética, que no ofrece salidas fáciles y conformistas, sino que plantea cuestiones y muestra una cara incómoda de la sociedad. Y eso es lo que hace a un gran realizador, una obra que siempre se actualiza porque sigue abriendo cuestiones constitutivas de los pueblos, que modifica y perturba la mirada de quien está dispueste a ver.

*La película fue restaurada en el 2008 por la fundación que preside el director yanqui Martin Scorsese, The film fundation, que se dedica a la preservación de material fílmico en deterioro.

**Para verla otra vez: el jueves 14 de noviembre, a las 10am, cine Ambassador 3.