Ideas para escribir una nota o el final de GoT

Me pasa últimamente que de tanto escribir en verso se me complica armar oraciones largas para las notas de la página. Otro problema es la temática, al no tener la radio, la tv y la cpu en funcionamiento, me la paso leyendo poesía y se me pierden cuestiones de la actualidad. Pero hay un cortometraje que vi, que me puso en órbita nuevamente y que me disparó, al menos, un par de ideas…Y como de eso se trata, vamos a transformar esta nota en una suerte de borrador – casi siempre lo es – con temas que a lo mejor podrían funcionar como nota semanal. Y si queda tiempo, nos unimos al frenesí del final de las serie del momento y lo mejoramos juntos. Vamos, acompáñenme, hay mucho por hacer:

Ideas:

  • Trabajar sobre esta frase que nos regaló el día de hoy (jueves) nuestro queridísimo intendente en decadencia, Arroyo: “Una de las grandes desgracias de Mar del Plata es que opina gente idiota”. Ahí está, el zorro 1 lo hizo, dejó su frase al mejor estilo Russak, quien ya nos había ubicado en nuestro lugar a les marplatenses / batanenses cuando nos escupió en la cara que éramos mediocres. Entonces podríamos hacer una suerte de compendio de frases desagradables de los intendentes que pasaron por la ciudad, al menos en democracia, término que irrita bastante a estos dos ex intendentes anteriormente nombrados.

  • Relacionado con lo anterior, ahora hay una cantidad importante de polítiques que le piden al intendente Arroyo que sea más específico, que diga quiénes son los idiotas, con nombre y apellido. Acá deberíamos proponer un rastreo arqueológico de la idiotez en la ciudad de Mar del Plata, sin dejar de lado a nadie. Especial atención en no dejar afuera de la lista al propio instigador de la desafortunada frase.

  • Y como un desprendimiento de todo lo anterior, a lo mejor, podemos hacer una de esas notas incisivas sobre la llamada “rosca” política en la ciudad. La danza de nombres para ocupar el máximo cargo político, los apoyos provinciales, nacionales, las batallas internas, los operadores, las ambiciones, etc. Con tiempo y suerte podemos armar una de esas encuestas pedorras que dicen que marcan “tendencias” y probar algunes candidates: 1) ¿Qué opina de la frase de Arroyo? 2) ¿Lo va a votar? 3) ¿Votaría al hijo? 4) ¿Sabe que Pulti puede volver a candidatearse? 5) ¿Ídem Baragiola? 6) ¿El hijo del Cholo Ciano? 7) ¿Al resto los conoce? 8) ¿Piensa ir a votar? 9) ¿Sabe que hay que votar este año? 10) ¿Le gustaría votar mediante una aplicación por el celular? 11) ¿Sabe que todo lo anterior puede ser peligroso para la ciudad que habita?, etc.

Final de Got:

  • Otra buenísima y oportuna idea es ponerse a opinar sobre el capítulo final de la serie Game of Thrones. Ya existen cien mil millones de notas al respecto, con todo tipo de teorías y revisiones sobre lo que pasó, lo que podría haber pasado, lo que debía haber pasado y mucho más. Pero bueno, nosotres no podemos quedarnos atrás, somos un portal re canchero que transmite desde el corazón del barrio Rivadavia. La propuesta sería armar la serie toda completa, otra vez. Empezar de cero, desde el momento en el que nace el primer dragón…¡Claro! ¿Qué fue primero, el huevo o el dragón? Esa línea argumental sería la adecuada para lograr un consenso absoluto y no herir las susceptibilidades de nadie. Todos sabemos que hoy día les televidentes tienen el poder absoluto, aunque el dinero lo sigan amasando unos pocos. Sí, me aburrí de GoT, por mí que nombren presidente al dragón y se bajen todes les demás. O al huevo, no sé, dudo. 1) ¿Votaría al dragón? 2) ¿Está de acuerdo con la madre de los dragones? 3) ¿Prefiere al chabón del lobo? 4) ¿Lavagna podría haber sido el mejor candidato? 5) ¿Le parece que al final de la serie le faltó más sexo? 5) ¿Le parece que a Lavagna le hace falta más sexo?

Lo que vale la pena:

  • Y por último – porque no podemos seguir abriendo tantas posibilidades para una nota – quiero recomendar un corto que vi hace un ratito nomás. Por lo chequeado, fue subido hace un par de días en la web de Página 12 y se llama Lo que yo viví. Es un breve documental – dura menos de veinte minutos – sobre la inundación de la ciudad de La Plata, ocurrida el del 2 de abril del 2013. Dirigido por Mercedes Torres y Ruth Fernández Cobo, el cortometraje reúne entrevistas actuales realizadas a personas que sufrieron el terrible drama del agua fuera de control, azotando sus vidas y destruyendo sus casas. Y, sobre todo, lo que más resuena de estas entrevistas, es la vida después, cuestiones que por lo general son relegadas una vez bajado el nivel del agua. La herida tarda en sanar, incluso queda impregnada en el día a día de aquelles que padecieron la tragedia, que los marca nominalmente como “inundados”. A partir de ese día, nace un trauma que les acompañará para siempre: “Yo me inundé el 2 de abril del 2013, me entró un metro ochenta de agua en la casa…” “Cuando llueve no estoy tranquila, siempre tengo un bolsito preparado por si tengo que evacuarme…” “No sé si irme o quedarme, lo que pasa es que tenemos nuestra vida acá…” “Yo ya no puedo disfrutar las cosas como antes…”. Todas voces que testimonian el peor drama de haber sufrido una inundación, el trauma, el miedo que acompaña la rutina, el futuro incierto, el abandono. Porque es el día de hoy que todavía no se establecieron claros protocolos para actuar en caso de que vuelva a suceder un episodio similar, porque de todas las obras prometidas no se cumplieron ni la mitad, porque cuando menos lo pensemos algo similar o peor va a estar sucediendo y nos vamos a lamentar todes, otra vez, pudiéndolo haber evitado. Entonces, por favor, seamos más humanos, seamos más comprensives y atentes entre nosotres. Por eso es que reitero la invitación a que le pegues una miradita a este corto, son pocos minutos y no te cuesta nada.
  • Apunte: el Estado no debe existir para cagar a balazos al pueblo y vender eso como “seguridad”.
  • Recordatorio: Semana de mayo, alguna vez fuimos revolucionarios.
  • Felicitaciones: A la campeona argentina de surf 2019 Ornella Pellizzari, crack total del deporte nacional

  • Músicas: Gran presentación de la banda mendocina Mi amigo invencible en el Club Tri el sábado pasado. Disco súper recomendado La danza de los principiantes.

*Para finalizar dejo el tema musical que acompaña las imágenes del documental – de la gran banda que es y será Meister America – y la vía de comunicación que mejor manejo, el email: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

Testimonio de Pablo sobre su encuentro con el poeta nazi Adolfo Cuentrao: “Todos los días se celebraba el fin del mundo”

Por Juan M Penino

 

“No me interesa la historia”

The Ramones, Rock and roll High School

 

“El siguiente es un testimonio y, como tal, está muy lejos de la verdad”

 

Yo, por esos días, leía mucho revistas de automovilismo, aunque no se bien por qué. Es verdad que nunca había manejado en mi vida y mis viejos no tenían auto, lo habían vendido un año antes por la crisis económica que asolaba al país. Yo estaba recién salido de la secundaria y me acuerdo que la sensación en la ciudad era de apocalipsis inminente. Todos los días se celebraba el fin del mundo. Como sea, esa tarde de primavera el calor era insoportable, no tanto por la temperatura como por el efecto pegajoso de la humedad, y yo me fui con la revista de autos para el bar del club. Creo que era el Jara, pero pudo haber sido en el de Racing de Mar del Plata, se parecían mucho. Toda la ciudad estaba de la misma forma, destruida y sin espíritu. Yo pasaba las tardes y las noches con amigos entre las calles del barrio Rivadavia y del centro, tomando alguna birra, fumando un porro y escuchando Viejas Locas. Yo prefería Los Super Ratones, Bárbara Anne, la playa y todo eso. Pero la onda en el barrio era rolinga y Pity Alvarez parecía el heredero de esa cultura. No había mucho más para hacer, nosotros estábamos dentro del gigantesco porcentaje de los arruinados por la crisis. Igual no entendía mucho, para mí la vida debía ser más o menos así en todos lados del mundo, todos los jóvenes estarían pasando por lo mismo, buscando algún estímulo por cualquier lado, con cinco pesos en el bolsillo y una bici playera con el manubrio partido. Me fui, como decía, al bar del club  – ahora estoy casi seguro de que era el Jara – y me senté para leer la revista de coches. El mozo me trajo una cerveza, sabía que era lo único que consumíamos los jóvenes del barrio cuando entrabamos al bar. Recuerdo que el tipo era tan alto como flaco, de piel blanca de no ver sol en décadas, rostro ojeroso y pelo corto morocho. En conjunto resultaba una mezcla entre largo de los locos Adams y Joy Ramone. Así le decíamos. Joy me dejó la fresca sin maní, la crisis no permitía el acompañamiento hoy tan natural. Me puse a ojear la revista que tenía una nota bastante amplia al “Pingüino” Catalán Magni, que seguro hablaba de alguna carrera de TC y de su relación con el Flaco Traverso. Se habrían peleado o habrían arreglado alguna cuestión, Traverso era el corredor más polémico por ese entonces. Creo que después, los dos, se dedicaron a la política. Cosas de las crisis, ¿no? Yo había estado muy concentrado en aquella nota y no me había dado cuenta, pero cuando hice un alto para tomar la cerveza advertí que en la barra estaban tres tipos tomando café, o alguna otra bebida caliente en taza. Y sí, uno de ellos era “Tino” Cuentrao. Claro que lo conocíamos en el barrio, decían que era escritor. “Poeta” le decían, y eso era raro. En la escuela nadie nos había dicho que los poetas estaban vivos y que uno se los podía llegar a encontrar por la calle. Para nosotros la poesía era algo viejo, muerto y melancólico como el tango. No asociábamos el rock con la poesía, para nada. La poesía había sido el Martín Fierro y Borges ¡Ah! Y también Alfonsina Storni, que se había limpiado acá nomás, en las playas donde a veces íbamos a coger a la salida del boliche. Loco ¿no?, garchábamos y la mina esta caminaba mar adentro para dejar de sufrir. ¿Una paradoja se dice? Al tiempo me enteré que a la tipa le encantaba cogerse pendejos mucho más jóvenes que ella y me pareció más piola. A veces, sueño que yo vuelvo a tener esa edad y que Alfonsina me garcha en la playa, antes de irse a morir. Como en la canción, sería una parte que le falta y que haría justicia con ella: Y te vas Alfonsina con tu soledad / que pendejo hermoso te fuiste a voltear.

Y ese Cuentrao, medio brazuca, medio paraguayo, medio argento era poeta también. Yo por eso me imaginé que su final estaba cantado. Para mí, si sos poeta te vas a suicidar, no hay tu tía. Encima este Cuentrao, decían, andaba penando porque una gitana – ¿o era una zíngara? – no le daba bola. Igual esa tarde en el bar se lo veía animado, hablaba fuerte y con la mirada encendida, con gestos exagerados. Como decía, eran días difíciles para el país y Cuentrao, por lo que sabíamos, había desempeñado un cargo político en Capital. El tipo lo hacía notar en las discusiones. Siempre ponía un ejemplo de lo que él había hecho o de lo que él había participado, como para humillar al resto de los parroquianos. Le gustaba sentirse superior. Pero ese día estaba más bien alterado. Creo que fue en esa oportunidad que dijo: “Estos negros de mierda van a incendiar el país”. Me acuerdo, nos acordamos, porque siempre se cuidaba con las palabras. Era medido, cauteloso para opinar, aunque las cosas que decía…Bueno, por eso el apodo “poeta Nazi”. Encima se llamaba Adolfo o Adolph. Insistió toda esa tarde con la idea de higienización que había que aplicar sobre la sociedad argentina para lograr la purificación. Los otros dos lo miraban sin prestarle mucha atención, porque la tele del bar les devolvía las imágenes de un nuevo saqueo a un supermercado. Joy Ramone parecía ser el único que se sentía incómodo con las opiniones de Cuentrao, se lo veía gesticular desaprobando, mordiéndose el labio inferior y moviendo la cabeza de lado a lado. Ahí, con mi mente de pendejo, me acordé del video de Los Ramones y eso de que a Joy le importaba un carajo la historia y lo que enseñaban en la escuela… Cuentrao siguió despotricando un rato más contra el destino mediocre del país y la falta de voluntad de la gente en nuestra ciudad. Fue en ese momento, y como para terminar su discurso, que hizo referencia a la entereza del pueblo paraguayo en la guerra. Según dijo, los paraguayos al menos habían tenido la voluntad de pelear hasta que no quedara uno solo de los suyos en pie, incluidos los niños. Él decía respetar a los enemigos que están dispuestos a jugarse el todo por el todo…

En la entrega total está la vida,

Un horizonte jamás se dejará ver

Por los pueblos débiles,

Incapaces de diferenciar

El vuelo perfecto de un águila

Del espamento exagerado y morboso

De un impío colibrí.

Eso recitó Cuentrao de memoria, aquella tarde. Nunca supe si eran versos suyos o de alguno de sus amigos nazis, daba igual. Yo, en ese momento, pensaba cualquier otra cosa, miraba las fotos de las carreras de TC, tomaba la birra y no sabía si al otro día me irían a pegar un tiro en la cien.

 

*El testimonio pertenece a Pablo, un habitante del barrio Rivadavia entre los años 2000 y 2010. Lo último que se supo fue que para el mundial de fútbol masculino en Brasil se fue a Río de Janeiro, con la idea de vender choripanes. A partir de ahí, nadie más supo de él en el barrio. Sobre Cuentrao siguen las conjeturas, parece el desfile de un conjunto de sombras que se terminan de esfumar en los recuerdos.

¿Continuará?

 

Contacto: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar / Facebook: Juan Mnp

 

La mujer y el caballo

Por Juan M Penino

 

“Hora irreal del mes del delirio”

 Juan José Saer, en Nadie nada nunca

 

La mirada del caballo le pareció una advertencia. Era chica, la tarde luminosa, la primavera asomaba por el parque permitiendo que se estuviese muy bien de remera con manga corta. El pasto se recuperaba del crudo invierno, reflejando los rayos del sol, encandilando los ojos del animal, que ya estaba cansado de esa rutina. Lo que pasó no le debió haber pasado. Siempre lo lamentó, pero ya de grande, cuando pensar es un vicio nocivo para la salud espiritual, pensar en esa tarde, en ese momento en el que no pudo hacer nada para defenderse…

 

La noche crecía como el mar desierto. Ella estaba acostada, lo que era común en cualquier momento del día. Como de costumbre no tenía sueño, ese era un lujo que había perdido aquella tarde para siempre. Sin embargo, por el propio peso del aire de la habitación, se durmió. Su mente ofreció resistencia, quedó en un estado de esos en los que es muy difícil, casi imposible, distinguir lo que es real de lo que no lo es…

De pronto su cuerpo comenzaba a reaccionar como nunca, a despertar del eterno letargo al que lo habían condenado. Pero no era el cuerpo exactamente. Ella sentía que la fuerza le venía de adentro, del centro, como de las tripas mismas. Parecía como si flotara, como si pudiera ser una con las altas paredes del viejo dormitorio de lo que parecía ser el anochecer en un pueblo lejano. Trepaba por los grandísimos ventanales en busca de una salida. Fuera del dormitorio, un patio enormemente llano y oscuro era la imagen muerta de un abismo. Algún insecto rozaba los pastos y rompía el silencio monótono del campo. Desde otra galaxia, una especie de lobo aullaba a una luna ausente, porque resulta que la soledad afecta a todos los seres vivos. Ella tuvo miedo de continuar así, escalando en el dormitorio, sin acompañamiento de su cuerpo…

“¿Me estaré muriendo?”

…Agosto de 1972, Convención Nacional Republicana, Miami.

Una multitud grita y aplaude al presidente Nixon. Él comienza su discurso:

“Hemos traído a más de un millón de hombres a casa. Y más están por venir. (Levanta la vista, mira a la cámara) Hemos puesto fin a la participación de Estados Unidos en el campo de batalla (vuelve a leer) y no se enviarán más reclutas a Vietnam. Nuestras bajas han disminuido un 98% (sigue leyendo). (Ahora levanta su mirada altiva) Hemos ido más allá, de hecho hemos hecho todo lo posible para llegar a un acuerdo negociado para poner fin a la guerra. (Vuelta a la lectura) –Aplausos- Sin embargo, hay tres asuntos que no hemos negociado (levanta su mirada, ahora, con derroche de firmeza) y que no vamos a ofrecer. Nunca abandonaremos a nuestros prisioneros de guerra – ovación del público partidario, de pie – (Nixon mira a la multitud con gesto solemne). En segundo término, no vamos a respaldar a nuestro enemigo para que imponga un gobierno comunista a nuestro aliado, a los 17 millones (lee otra vez) de habitantes de Vietnam del Sur – ovación, seguida por un Nixon que ahora se muestra compungido, con su mirada hacia abajo, como lamentándose algo – Y, por último, nunca vamos a manchar (arenga a su público mirando al frente) el honor de Estados Unidos de América – Ovación final -…

Ella, o lo que parece ser ella, escucha el murmullo de la gente en un televisor viejo, en colores gastados, esa misma noche. Su acción ascendente es detenida por un sentimiento que no sabía que existiera en su espíritu. Era como una suerte de angustia, congoja, llanto silencioso. Como si hubiese vivido el discurso del presidente, como si estuviese sufriendo por la cantidad de seres humanos que habían pagado con sus vidas por esos discursos. Pero ella no habitaba ese tiempo, estaba segura ¿Qué pasaba entonces? ¿Qué fenómeno la había llevado a mezclar los tiempos, los espacios….dónde estaba….quién era? Trató de moverse, pero volvió a ser ese cuerpo destrozado que siempre había sido, de chiquita, por efecto de esa tarde primaveral, ese destello en el caballo. Ya no sentía la llanura en la noche, no se percibía flotando por el dormitorio, buscando una salida. Solo era cuerpo maltrecho, sobre una cama gigante, en una habitación oscura de pueblo, de vaya  a saber qué nación. Y no podía dejar de escuchar el discurso del presidente, que tenía tanto sentido como el crepitar de los insectos en la oscura noche sin luna…

…Ahora suenan las voces de Nixon y Kissinger, tomadas directamente de la cinta de un grabador.

  • Todo está saliendo tal y como lo habíamos planeado. (dice Henry, el Secretario de Seguridad Nacional) Los rusos los están presionando y los chinos, también. (Breve silencio) De hecho creo que podemos llegar a un acuerdo. Pero también creo que Thieu tiene razón, nuestras condiciones tarde o temprano acabarán con él.
  • Bien, si son tan débiles puede que eso sea lo que tiene que pasar. (Contesta Richard, Presidente de Estados Unidos) Tenemos que recordar que no podemos permitir que este niño siga pegado a la teta de la mamá cuando ya tiene cuatro años…

Esas voces del televisor son como las de sus abuelos o sus padres, suenan viejas, gastadas, pero marcadas con una cadencia humana, tan humana. Un ritmo, una forma, algo tan escuchado, tan repetido en la Historia que se sintió abrumada. Hizo un esfuerzo por volver a escalar las paredes, por intentar salirse de la secuencia que no terminaba de comprender. La angustia crecía, sentía todas las muertes de las guerras, de antes, de ahora y del futuro. Quería dejar de escuchar, quería volver a la llanura negra, a la inseguridad de la noche del pasto, los bichos, el lobo. Prefería perderse en el silencio tenebroso de un bosque…

…Octubre de 1972, se logra un cese al fuego. Kissinger y Le Duc Tho (el enviado Norvietnamita) se dan la mano en París.

El 18 de diciembre de 1972, Nixon ordena un bombardeo intensivo en puntos estratégicos en los alrededores de Hanói y Hai Phong, Vietnam del Norte. Se los recuerda con el nombre de “los bombardeos de Navidad”. Un ciudadano de Vietnam del Norte rememora conmocionado: “En ese momento tenía diez años y pude verlo todo. Mi aldea quedó destruida. No quedó un solo árbol en pie. Los peces de los ríos murieron, al igual que búfalos acuáticos (pausa angustiante)…y personas. Seis de mis vecinos fueron asesinados, incluyendo una mujer que estaba embarazada.”

…Ella lloraba por cada ser humano en la tierra. Su cuerpo estaba más abatido que cualquier otro momento de los años que había pasado postrada. Por algún motivo que no entendía los espacios se habían confundido, los tiempos se habían mezclado en su cuerpo, en su mente, en su espíritu. Lloró como nunca lo había hecho en su vida, cerró los ojos en la oscuridad del dormitorio, en ese pueblo donde la velocidad de las cosas era escasa. Reunió todas las fuerzas que le quedaban para no escuchar más discursos y palabras, que llegaban del destello azulado de la televisión. Apagó su cabeza, quedó en el abismo…

 

Era una tarde de lluvia en el parque. La primavera quería imponerse, pero las nubes no dejaban que el sol hiciera su parte. Ella, ahora más grande, se arrastró como pudo, en dirección al caballo, que sufría sólo bajo el agua. Se quitó la campera, con gran dificultad, y le secó la cabeza. Esta vez, el animal se dejó, manso. Ella lloró entre el barro, la lluvia, y lo abrazó por el resto de la tarde. El caballo se quedó quieto, como el atardecer, que dejaba ver cómo las nubes desaparecían en el firmamento, mientras una finísima línea lejana levantaba los últimos y cálidos rayos de sol.

 

 

*Los fragmentos citados corresponde a la serie documental La guerra de Vietnam, realizado por Ken Burns y Lynn Novick.

 

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Fantasmas: Noche de cine et nada

Por Juan M Penino

 

“Tal vez todo se deba, simplemente, a que los fantasmas viajan. El fantasma funciona como protesta última contra la inmovilidad incontestable del muerto y, en cambio, la mayoría de las pocas personas con las que me he atrevido a conversar del tema me cuentan que a ellos los fantasmas se les aparecen cuando duermen. En el sueño, dicen, somos más permeables a la idea de lo imposible y los fantasmas se aprovechan de este instante de debilidad en el que lo real tiembla y se extingue como la llama de una vela golpeada por el viento. De ser esto cierto, la relación entre mi fantasma y los de ellos se me hace casi transparente: El viaje es también, si se lo piensa un poco, una de las formas del sueño”

La velocidad de las cosas

Rodrigo Fresán,

 

Viajaba en el colectivo, vuelta del laburo, cuando leí ese fragmento de ese libro de Fresán. Ahora pienso, que tal vez lo que estaba haciendo esa noche era soñar y que todo lo que percibía como realidad unívoca, no lo era para nada. Y todos los que habitábamos ese instante, un momento de lentitud y oscuridad universal, no éramos más que perfectos fantasmas. Y de estas apariciones y secuencias inmateriales está compuesta esta ¿nota de opinión? de la semana, en el Barrio Rivadavia de la ciudad de Mar del Plata / Batán.

Porque el cine es medio fantasmagórico, como todo el arte. Mucho más puede serlo hoy día si se tiene la posibilidad de observarlo en cintas fílmicas 16 milímetros, proyectadas sobre una regia pantalla, en el sub suelo de un local céntrico*1. Esta semana de invierno agostino tocó presenciar una película del director japonés Kazuo Kuroki El rostro de Jizo (2004). El film – nunca mejor dicho – forma parte de una trilogía sobre los bombardeos atómicos en Japón, durante la Segunda guerra Mundial, que se conoce como Réquiem de guerra. En esta, que es la última de las tres, se centra en la historia de una hibakusha, nombre con el que se conoce a los sobrevivientes de la bomba atómica. Más precisamente la película trata sobre los efectos emocionales, espirituales, que padece esa joven que ha salvado su vida por fortuna. Esta historia tiene la particularidad – dentro de la trilogía- de concentrar el argumento y apuntarlo casi exclusivamente a la relación de la sobreviviente y su padre muerto, dentro del mismo espacio: la casa familiar en ruinas, llena de restos de explosión y recuerdos de muerte, en medio de una Hiroshima posapocalíptica, en 1948. Ella está rodeada de fantasmas y le pesa toda la culpa. La culpa por nada menos que continuar viva. Y el fantasma mayor, su padre, la culpa más pesada, se le aparece como efecto de un salpicón inesperado que se produce porque la joven se ha enamorado. Esa es la linda interpretación que da el padre fantasma, interpretado de manera impecable por Yoshio Harada. Mejor valdría decir que esa aparición no es más que un producto del trauma, manifestándose insistentemente, dialogando con quien lo padece. Un trauma muy profundo y fuerte, que genera culpa, que vuelve a su víctima en una condenada al sufrimiento, a no volver a sonreír, una imposibilitada para el amor. Y cuántos de estos “terribles accidentes del alma” – en palabras de Guillermo Saccomanno – se cuentan en la Historia del mundo, por acción directa de la humanidad contra sí misma. La joven hace suya la afamada frase del filósofo Theodor Adorno, quien dijera que después de Auschwitz no se puede volver a escribir poesía. Los fantasmas de la segunda guerra también pesaban sobre él. Y la película se va desarrollando casi teatralmente, con diálogos que comienzan siempre en una situación familiar diaria / hogareña entre padre e hija, para ir aumentando la intensidad dramática hasta dejar al espectador lleno de angustia y tristeza, al borde de las lágrimas. Y al final uno se queda triste porque ese fantasma que se va despidiendo es de los buenos, es de las personas pequeñas y sufrientes que protege el dios budista Jizo. Y se siente en carne propia el dolor de la hija- interpretada espectacularmente por Rie Miyazawa – que queda allí entre las ruinas comprometida a continuar con su vida, aunque no pueda nunca evitar del todo llevar una vida fantasmagórica.

De fantasmas y cine están hechas estas noches, y ahora viajamos / soñamos hacia las pantallas modernas del decimocuarto Festival de cine independiente de Mar del Plata, el MARFICI 2018. Y de acá quiero destacar el documental de Agustín Argento, Facundo Caramelo y Juan Oribe, quienes pusieron su esfuerzo para corporizar un disco fantasma, que nunca se editó en nuestro país, pero que es una verdadera joya del rock nacional: Miguel Abuelo et nada. Un documental sobre el disco de Miguel Abuelo del que menos información y más misterio hay, que es una gran oportunidad para meterse de lleno en la etapa parisina del artista, que tiene un montón de fantasmagórico: mitos raros, informaciones falsas, surrealismo, lisergia y siete canciones que conforman uno de los mejores discos de su época y de todas las épocas. No espoileo más, porque todavía se puede ver*2. Lo que sí adelanto: para fin de año, finalmente, se edita el disco en Argentina.

Hoy es miércoles y llueve en la ciudad (in)feliz. Los tonos son grises, apagados (ver foto) y todes estamos atentes a las pantallas esperando por que se apruebe la ley de interrupción voluntaria del embarazo (el aborto legal, seguro y gratuito). Ya habíamos experimentado una sensación parecida con los discursos de los diputades. Hoy compruebo con mucho pesar que también hay presencias fantasmagóricas – pero de las monstruosas que dan asco y meten miedo – en la cámara alta. Pareciera que ampliar derechos a la ciudadanía no fuese el principal deber de les funcionaries.

Es como si los fantasmas, la culpa y los traumas estuvieran condenados a existir y marchar junto a la humanidad, por siempre. A lo mejor esto se revierte, la esperanza es lo último que se pierde, aunque no puedo evitar irme a dormir con amargura. En una de esas, mañana desayuno liberado de una culpa colectiva que tampoco me deja ser feliz plenamente. Es ahí donde venimos fallando. Por favor, que sea ley.

 

*1: Me refiero al Cineclub Dynamo, que se lleva a cabo todos los jueves desde las 20hs. En el Espacio Cultural Bronzini (Rivadavia 3422, sub suelo). Todas las proyecciones son a la gorra.

*2: Miguel Abuelo et nada se proyectará nuevamente el próximo viernes 10 de agosto, a partir de las 21:10hs. En la sala Soriano A de la Biblioteca Municipal.

 

 

Para más, contacto: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar