Final de Festival: documental imprescindible

Por Juan M Penino

Llueve en la ciudad y a esta hora no es novedad. Desde el fin de semana pasado / pisado, viene cayendo agua en el barrio. Y sí, las calles se ponen acuosas, los charcos se forman y le dan belleza a los enormes baches, que nunca nadie va a poder arreglar. Otra verdad que no es novedad ni lo será en los próximos años. Parece lejano el último día que fui al 34º Festival Internacional de Cine Mar del Plata / Batán, pero algún recuerdo me queda porque era lunes. En esta oportunidad, decidí cerrar con la proyección del documental  Radio Olmosy no me equivoqué. Después de 26 añitos – casi nada – Gustavo Mosquera logró terminar la película que da muestra de lo que fue el festival más extraño e histórico que pudo haber dado el rock mundial. Lo que las siete cámaras, que pudo ingresar el director con sus ayudantes, ofrecen son las imágenes del festival rockero para los presos de la cárcel de Olmos, una de las más jodidas de la provincia de Buenos Aires, que se realizó un 17 de agosto de 1993. Hecho cultural único, que difícilmente se pueda repetir. El documental parte desde el inicio de la idea de hacer un festival para los presos, cuáles eran los riesgos, quiénes podían llegar a coparse y demás etcéteras. En tiempo presente tenemos los testimonios de todos los que estuvieron abocados a la realización de la proeza y aquellos integrantes de las bandas que formaron parte del line up. Obvio que no todos dan su testimonio actualmente, digamos que los que se coparon más el presentador, el interminable Ruso Verea, un joven rebelde de los noventa con visera de Die Toten Hosen, que da voz a fragmentos importantes del festival, dando cuenta de la crueldad con la que eran tratados los presos. La parte más suculenta del rodaje es, por supuesto, el momento en que cada banda sale al escenario improvisado en el patio del penal. Por ahí pasan: Attaque 77, Animal, Pilsen, Lethal, Massacre, Hermética y los ingleses uk Subs. Cada banda es un instante de gloria que queda grabado para toda la vida en este imprescindible film. En la realidad de aquel frío día del 93, cada banda tocó cuatro temas, lo que hizo que el festival durara desde la mañana hasta más o menos las cinco de la tarde. Ese era el único horario del que disponían en el penal para dejar que el festival se desarrollara. Entre otras cosas, porque no se permitían actividades de este tipo, menos en horario nocturno. Como sea y a pesar de las grandes trabas que sufrió para su realización, esta descabellada y alucinante idea se llevó a cabo, y por fortuna para todes quedó registrada en un documental que, insisto, no tiene desperdicio.

Quiero destacar la escena en que ANIMAL suelta su poderosísimo tema Coop killer, jugándosela por entero ante la atenta mirada de los guardia cárceles y sus amenazantes itacas. Otro imborrable momento es la presentación de Massacre, con un jovencísimo Walas mostrando su panza al aire, ganándose al público como sólo él lo puede hacer. Y Pil Trafa y los locos de UK Subs que tenían un cagazo bárbaro, y los A77aque con su fuerte compromiso y Hermética con sus letras potentes, y todo un patio que sigue a las bandas sin entender demasiado o demasiado vigilado como para sacudirse mucho. En los costados y tras las rejas, los presos con mala conducta; por arriba, como si fueran rechazados dentro del mismo infierno, se ubicó el pabellón de sida. Toda una suerte de división dantesca que refleja la crueldad y el trato inhumano que reciben los presos en nuestro país desde hace ya 26 años. Y el tiempo pasó y nada cambió. Los protagonistas de aquel día hablan hoy de lo que vivieron y sintieron esa vez en el penal, algo que tiene una actualidad que – por desgracia – no sorprende.

Justo por estos días, en la provincia de Buenos Aires, los presos están pensando en realizar una huelga de hambre. Las razones, las mismas que expone el documental, las que denuncian el Ruso Verea y los integrantes de las bandas que se coparon con el festival. El hacinamiento, el maltrato, el olvido, la violencia, todo a lo que está condenado a padecer quien ya fue condenado a perder la libertad. El Ruso Verea lo dice muy clarito en el documental, acá no se trata de decir que los condenados mean agua bendita, están condenados por delitos de diverso calibre, por eso pierden la libertad y caen en penales como Olmos. Ahora bien, ¿eso es excusa para darles, desde el Estado – que somos todes –, un trato inhumano? Respecto al regreso del recluso a la vida en libertad, una vez cumplida la condena, ese maltrato deja su huella. Es el mismo Walas quien cuenta la anécdota de una amigo, que él sabía que había caído preso en Olmos. Un surfero marplatense que intentó pasar merca con su tabla a Hawái. Luego de veinte años guardado en ese infierno, nunca más volvió a surfear, su vida dejó de importar, era un muerto en vida, que casi no se reconocía a sí mismo. ¿De qué sirve el Sistema carcelario? Obvio que no puedo dejar de pensar en quienes justifican crueldades por el hecho de que se trata de delincuentes. Pero, pienso, que nada bueno sale de reproducir violencia, de combatir la violencia con más violencia, que nada bueno sale de unir eslabones de mierda y extenderlos por todos los espacios de la sociedad. Por eso, me parece que el documental tiene un doble valor: 1) Como archivo, se trata de un hecho inédito e irrepetible en la historia del rock mundial 2) Como denuncia, como apertura de un debate que no está zanjado, y que hoy día continúa en el mismo estado o peor.

Cuestiones fundamentales que hacen a la sociedad en la que vivimos y queremos vivir… Sigue lloviendo en el barrio Rivadavia y todavía resuenen las palabras de uno de los conductores de la radio Olmos, el espacio de recreación que tienen los presos y que le da nombre al documental, cuando el Ruso Verea le pregunta – en ese pasado de 1993 – a quién le gustaría entrevistar en su programa, cuál sería su personaje favorito para llevarlo a la radio del penal: “¿A quién me gustaría traer acá a la radio de Olmos? A mi juez, obvio”

****Y fin del Festival

*******En limpio: el documental se llama Radio Olmos, Rock en prisión.  Si lo pueden conseguir por algún lado, no se van a arrepentir.    

*Contacto: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar (atiendo los sábados, los domingos y los martes. Lunes: cerrado)

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