La mala vibra y el reino de la negación

En un nuevo intento por ser reconocidos como país centro del mundo, en Argentina estamos muy atentos – demasiado – muy pendientes y ansiosos porque aparezca el primer caso de coronavirus. Cientos de periodistas, especialistas, alarmistas y pesimistas lo están esperando con el cuchillo entre los dientes. No falta quien diga – un extraño y perverso razonamiento – que antes de preocuparnos por ese virus habría que prestar más atención al dengue, o al sarampión o a la próxima temporada de los almuerzos-cena de Mirtha Legrand. ¿Por qué sumar más catástrofes? Ya tenemos bastante con las deudas al FMI, al Club de París y a todo el pueblo argentino. Curioso, de las entidades nombradas, solo la última aguanta año tras año, casi sin quejarse, estoica e históricamente. Además, están la lucha por encontrar precios amables en las góndolas supermercadistas y el intento por pegar unos días de vacaciones, sin sufrirla tanto. Por ahí morfar en un lugar medio cheto, parar en un hotelito masomenos, tal vez alquilar una sombrilla en la playa, meter un recital, etcétera…

…Y como la Mary Ventura de Silvia Plath, entrar al vagón del tren que te lleva a la mismísima mierda, empujada por las personas que supuestamente deberían amarte. Esa metáfora, esa maldita metáfora que me persigue desde que leí el relato inédito hasta hace meses: Mary Ventura y el noveno reino, publicado por el grupo de la Penguin, con epílogo de Mariana Henríquez y geniales ilustraciones de Mónica Bonet . Por suerte no soy de tomarme trenes, como la inmensa mayoría de marplatenses y batanenses, pero sí que sentimos como si nos estuvieran sacando de encima todo el tiempo, esa gente que supuestamente nos tendría que apoyar. Y es una fea sensación, como un verano con pura lluvia y mal tiempo, algo así. A lo mejor Mary se lo merece, tal vez es una piba insoportable, tanto como puedo serlo yo. Pero me da la sensación de que hoy en día es muy fácil hacer de las personas material descartable. Basta con “sentir” una “mala vibración” para enviar a un ser humano por el caño de los deshechos que van a parar al mar…

Y por favor, que dejen de tirar tanta basura al agua marina. Ya no da más de contaminación la ciudad (in)feliz. Tengan piedad, no tiren tanto deshecho – y debería decir ninguno, pero soy realista, qué va – por las ventanillas laterales de los autos. Y ya que estamos en plan de pedido, por favorcito, dejen de sembrar tanto veneno en los campos, igual ya se hicieron bastante ricos, ¿no? Nadie necesita productos con tanto veneno, ni siquiera los chanchos coronaviruseados de China. Parece poco lo que uno pide, pero bueno, son tiempos de moderación. Todo pedido debe ser moderado, no vaya a ser cosa que alguien mal interprete. Hay que entender a todes, por más que sean asesinos, torturadores y secuestradores de bebés. Lo siento, lo siento mucho y de verdad. Para mí hay cosas que no pueden obviarse por el bien de nada, memoria / verdad / justicia es el eje y nunca lo perdí. Las convicciones deberían estar siempre por encima de la coyuntura, de la rosca y como quieran llamarle a la negociación constante que permite la vida en democracia. Pero, a veces, da la sensación de que la tibieza es lo único que puede funcionar, y de que cuando te pasan un mate medio lavado hay que agradecerlo igual. Porque, obvio, ya sabemos que todo puede ser peor…

…Y ya llegando a destino en el tren, con la Mary de Silvia Plath, otra vez, vamos viendo que lo que antes parecían campos y ciudades idílicas, hoy ya se parecen demasiado al infierno de Dante, con buitres despiadados, tierras envenenadas, cielos enrojecidos  y pestes que no dejan de expandirse. Para colmo es carnaval, la gente se mueve y se ha convertido en un peligro. Yo me bajo en la próxima Mary, porque prefiero intentar sobrevivir en el infierno y no lo que viene más adelante, en la última parada. Esa estación maldita, la del “noveno reino”, que es “el reino de la negación, de la voluntad congelada”. Perdoname, no confío en vos, es que tenés una mala vibra, ¿sabés?

*PD: En limpio, recomiendo enfáticamente el libro de Silvia Plath y los últimos días de playa en cuero. No recomiendo, en general, la televisión de los domingos a la tarde. Re contra recomiendo que sigan el regreso de La Estratósfera el martes 13 de marzo, por la cadena multinacional puntoradiomdq.com

…Y el siguiente video…

******Desde un patio del barrio Rivadavia, humildemente observando lo que queda de naturaleza, Scardanelli. Atiendo especialmente por: juanmanuelpenino@yahoo.com.ar

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