Noticias de ayer, ¡extra! ¡extra! (pequeño editorial)

Llegan noticias de diferentes partes del mundo. Y la gran novedad es que no hay nada nuevo bajo ninguno de los cielos en el mundo, y en el resto del mundo que no vuela. Por una cuestión azarosa, caprichosa y muy amable por parte de quienes me los regalaron, llegaron a mis manos, esta semana, dos diarios impresos de dos lugares remotos. Cabe destacar que remoto es casi todo el universo, al menos desde donde lo miro ahora: el corazón del barrio Rivadavia. Los dos están escritos en idiomas casi imposibles de descifrar para mí: uno es griego y el otro croata. El primero me resulta más cálido, es un pasquín comunista y lo puedo seguir con mayor facilidad. El segundo, bueno, es lo que hay en Croacia en materia de medios de comunicación. Uno es bien político y comprometido y rojo y negro y proletario; el otro es más azulado, colorido, con gente famosa en las fotos, súper deportistas y empresaries. Las noticias principales, tanto en uno como en otro, las tapas, son tan reconocibles que casi no vale la pena gastar tiempo en la traducción al español. En el griego, la tapa es la de una protesta anti capitalista, contra la barbarie que perpetúa el Sistema en las poblaciones, contra la injusticia social y la pérdida de humanidad de una población milenaria. La foto principal muestra a un grupo de manifestantes, ciudadanes que con sus banderas y pancartas salen a mostrar su descontento con el gobierno, con la entrega del país al FMI, con las deudas que arrastran y que les hace imposible la reactivación económica. Cualquier parecido con este lado sur del continente americano (esta semana le tocó a Ecuador) no es pura coincidencia, es la lógica del capitalismo en esta fase, nada más…

Por el otro lado, en el país que se abre cada vez más al turismo, gracias a Game of Trhones, al subcampeonato mundial de fútbol masculino y al cadáver del mariscal Tito, podemos ver que lo reflejado en el diario es una foto de una refinería que al parecer está siendo investigada por corrupción. Pero todo es más frío en ese panorama, lo que vemos es la imagen de los tubos, barandas de acero, tanques de hierro, sin humanos cerca. Tan impersonal y frío como diario de la derecha. Igual, tampoco resulta una noticia muy lejana a este lado del mundo. Y a ningún lado del mundo. El negocio de los petrodólares, la extracción masiva de recursos no renovables, la competencia por ver qué país se queda con esa riqueza a cambio de un vuelto para les polítiques de turno, etc, etc. Noticias de ayer…

Y por acá los tarifazos, los despidos, la inflación. Y también Vaca Muerta, el glifosato de Syngenta / Monsanto (+ aliados)… y cuántos negociados más y cuántes argentines irán a quedar excluides, irán a padecer el “avance” de la economía de extracción de recursos naturales ¿Cuántas protestas más tendremos que soportar les habitantes del mundo entero para que el curso actual de la Historia se transforme? ¿Cuántas catástrofes más, cuántes pobres más hasta decir basta?  ¿Cuántas guerras tendremos que tolerar, cuántas muertes, cuánta discriminación, cuánta xenofobia, cuánta intolerancia más hasta que abandonemos nuestra posición pasiva e inocente? Algún día dejaremos de hacernos los desentendides en nombre de la incapacidad por accionar hacia la transformación (a tragar sin culpa). Digo, son cosas que todes repudiamos. Nadie puede ser feliz con el sufrimiento del otre. Nadie puede ser feliz en soledad. Nadie puede ser feliz mirando para otro lado mientras el mundo se cae a pedazos. ¿De qué sirve burlarse por las redes sociales de aquelles que intentan hacer algo? ¿Cuál es el orgullo que genera humillar a les demás? ¿Dónde radica el placer de la crueldad gratuita? ¿Por qué tanta vergüenza en abrazar y decir te quiero, y escribirlo, una y otra vez? ¿O hay que ser una mierda de ser humane todo el tiempo para pasar como intelectual, como graciose, como interesante? ¿Tanto te molesta el lenguaje inclusivo?, mirá que tenés cosas para indignarte. En el teatro mundial, el rol que nos ha tocado a les que vivimos en el culo del mundo es bien periférico. Pero no por eso se deben bajar los brazos. Las transformaciones son posibles si podemos empatizar, si podemos escuchar, si nos juntamos…

Eso fue lo que me disparó la lectura de dos diarios que me quedan muy lejanos si cuento la distancia geográfica. Pero me quería centrar en las similitudes, que echan luz sobre aquello que venimos sospechando hace años y que algún día habremos de cambiar: el maldito Sistema, siempre, el maldito Sistema.

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