La verdad
es que perdí toda la tarde haciendo una lista de posibles títulos para esta
publicación. Porque está haciendo mucho frío en las mañanas y en las noches del
barrio Rivadavia – y calculo que en todo el mundo también, porque ya saben eso
de que tu rancho es una especie de resumen del universo, que no sería más que
un rejunte de ranchos sin distanciamiento social – y se me suelen entumecer las
ideas. Además, sigo con la imposible misión de vender mi libro de poesía PARA
MORIR UN DOMINGO (lo pongo en mayúsculas para advertirte que me lo podés pedir
en alguna de las redes sociales o en este mismo blog, que yo te lo alcanzo a cambio
de $300p). Entonces, debería llamarme a silencio y seguir trabajando en el
próximo proyecto de escritura, que está al caer. Pero algo tengo que dejar este
jueves, como todas las semanas, para que haya una cosa más para ser ignorada en
estos insurfeables espacios digitales, diseñados estratégicamente para hacernos
un poco más insoportables. Aquí van, entonces, los posibles títulos para un
artículo imposible, que vaya a saber si alguna vez existirá:

 

–  Mañana
armamos uno

– Ahora, me cago

– Este texto es un borrador

– Muy interesante, esto no

– No se puede ayudar a todo el mundo, a menos
que dejes de ser tan pelotudo

– Puede que esta noche no vayas a coger

– Es verano, pero en otra parte

– Lavarse las manos antes de saltar por la
ventana

– Memorias de un tipo que perdió una parte del
cerebro

– Esa mano negra que da miedo

– Esa mano blanca tan sospechosa

– Un día en la vida de cualquier persona que
cruza la avenida Jara

– El último día de una persona que no lo sabía

– Pasarse de largo y no frenar

– Dar vuelta en la esquina para no chocar

– El dedo invisible del Mercado

– El puño invisible del Poder Judicial

– Un intendente en apuros

– El caso del concejal que cagó en su despacho

– El país que pensó que lo tenía todo

– Un perro que no supo cuál era su día

– No te dejes desinflar

– La poesía es un artefacto raro

– El día en que el mundo dejó de girar

– No te abandones, dejá que lo hagan los demás

– Sueño de una noche de pesadillas

– No has ganado nada y mañana será igual

– A sus plantas rendido Bill Gates

– Diez pasos para dejar de tomar tanto mate

– Conoce mejor a tu peor amig@

– Por qué la Real Academia Española sigue
existiendo

– Diez tips para soportar el programa de
Viviana Canosa

– Por qué la tele sigue con los mismos
programas de siempre

– Cómo hacer cine para vender a Netflix más
rápido

– Consejos de un discípulo de Charly a un
fanático de Gombrowicz

– Ideas para no casarte

– Las partes que olvidamos a propósito

– Mejor hacerse el boludo

– Esta es una nota paga

– Lo siento, no puedo decir la verdad

– Herramientas para vender un buzón

– Manipulación para principiantes

– El caso del tipo que era un fracasado y ahora
triunfa en Miami vendiendo pepinos

– Cómo sobrevivir sin Zoom

– Contagios por Whatsapp ¿mito o verdad?

– El tiempo es una joda

–  Sobrevivir
a una fiesta clandestina

– Mmmmm…

 

Esas fueron
algunas de las propuestas que agradezco a unos cuantos amigos de por acá nomás,
que se coparon con la propuesta de hacer una lista para ayudarme con el título
de la nota/reflexión de hoy. La verdad es que varias de esas propuestas
merecerían unas buenas parrafadas, con cerveza de por medio. Es más, podrían
desembocar en algo bastante interesante. Pero hoy me quedo con la propuesta en
sí. Titular es nombrar y es marcar un rumbo, poner una rúbrica que servirá como
buque madre del paseo en el mar de arcos argumentales. Después habrá que
mantenerse a flote, pero esa especie de timón resulta fundamental para no
perder el camino a Ítaca – una referencia obvia a la vuelta a casa de Ulises,
con esposa tejedora empedernida y pretendientes escaviados muy calientes -. Al
menos lo es para mí. Por eso, para hoy se me ocurrió socializar el título y
escuchar qué cosas les pasan por sus cabezas a las personas que tengo cerca.
Tal vez no haya una conclusión clara, porque a lo mejor no hace falta. Basta
con que el ejercicio sirva para juntarnos una vez más en un mismo texto.
¿Pueden servir para eso las cosas escritas? Por supuesto que sí, la escritura
es un hecho social, que tiene vida porque no está aislado, porque recoge cosas
que están por ahí, dando vueltas en las veredas de la ciudad, en las calles de
tierra de la ciudad, en las esquinas olvidadas de la ciudad, entre los cuerpos
mal tratados de la ciudad, entre las injusticias perpetradas por la ciudad. Así
lo pienso, mientras escribo en este atardecer congelado del cruce de siempre,
mirando el bache de siempre, en Francia Y Garay. Ojalá que nos podamos seguir
encontrando en cada palabra, en cada texto, en cada idea, en cada giro del
lenguaje, y que eso nos proponga una apertura hacia algo mucho mejor de lo que
nos toca vivir hoy en todo el mundo. ¿En qué título estarás pensando, lector /
lectora / lectore?                                             

 

****Recordatorio:
todavía tengo ejemplares de mi libro de poesía PARA MORIR UN DOMINGO, que lo
podés adquirir solicitándomelo por cualquiera de las vías disponibles (redes
sociales, blog, señales de humo, aplauso). El servicio es un delivery de
poesía, que te llega a tu casa – o donde quieras – por tan solo $300arg, en lo
que es una verdadera ganga. Mientras, sigo escribiendo desde el barrio
Rivadavia, porque no me sale otra cosa…Y para escuchar de fondo de la lectura,
va este temita que se llama la gallina, y que se aguanta cualquier apocalipsis:

******************Humildemente, Juan**********************************Con las calles cruzadas y los pies congelados****************¿Intentaron comprar una palta? Ya verán****************Sean felices, dentro de lo posible************