Ay lo lamento mucho

Mientras me fumo un pucho

(Marilina Bertoldi, «Pucho»)


Para que
exista cualquier cosa nueva, aunque sea una cultura, una manera de ver el
mundo, una manera de filtrar eso que alguna vez decidimos llamar vida, es
necesario ponerla en palabras, necesario hablar de eso. Mejor hablar de ciertas
cosas, sería la relectura de ese ya viejo tema de SUMO. En otros tiempos lo
indicado era sugerir, tal vez, desde la elipsis. Qué se yo, ser poético por ese
lado. Advertencia 1: no se es más poético o menos poético por abusar de las
elipsis. Eso de dejar todo como en suspenso, de esconderse detrás de las palabras,
no lo es todo en la creación artística. En el presente, tal vez, todas las
cosas pasen al mismo tiempo, y eso tenga un sentido, ofrezca una manera de
identidad. Hablemos. Contemos todo. La semana pasada, en el mismo día, desde una
pantalla de bar de la avenida Jara, se vieron imágenes presumiblemente
contradictorias. Por un lado, centenares de personas copando el obelisco de
Capital Federal vistiendo trajes del Hombre araña, el súper héroe más rentable
creado por un artista norteamericano, exageradamente usufructuado por varias
empresas de entretenimiento, desde el comic, pasando por la tele, el cine, los
videos juegos, industria del juguete y etcétera. Mucha gente buscando romper un
record mundial de disfrazados. Misma hora, mismo país, misma pantalla que
muestra la caída de un camión de papas en una ruta de Tucumán, y decenas de
personas juntando las que podían para poder comer algo esa noche. Mismo país,
mismo día, las calles del barrio Rivadavia llenas de autos que van a buscar
nafta desesperados por un desabastecimiento insólito, que anticipa el fin del
mundo para cualquiera de estos fines de semana. Y como representantes “intelectuales”
del pueblo, un ex futbolista millonario llamando a vivir en cualquier otra
parte del mundo, y un candidato presidencial que dice meterse en las sábanas de
los distraídos, como una suerte de Nosferatu con peluca y un poco menos de
palidez. Y lo lamento mucho, porque es todo lo que tengo para ofrecer esta
semana. La verdad es que el año empieza a terminarse, y parece que fue el más
largo de la historia. ¿Qué hay de todas estas imágenes, de todos estos
personajes, de todas estas situaciones en las que nos fuimos metiendo a
cuarenta años del regreso de la democracia?. Advertencia 2: a menudo se culpa a
la democracia de lo que prometió y no estaría pudiendo cumplir, pasando por
alto todo el terrorismo de estado que desapareció seres humanos mientras hundió
al país en la peor crisis económica de la Historia. Digamos que el período
democrático que hoy cumple años, arrancó con una desventaja enorme, con una
debilidad galopante, y con una deuda pública y externa que todavía hoy
arrastra, además de tener que soportar el lastre de toda una clase dirigencial
que reivindica y propaga esas mismas fórmulas que devastaron al país. Solo de
esta manera es posible dimensionar todas esas capas, todas esas complejidades,
todas esas contradicciones que hoy marcan el latido de un país, por suerte, todavía
democrático. Hablemos, pero sobre todo escuchemos eso que las nuevas
generaciones tienen para decir, hacer y exigir. Y todos sus artistas que yo
disfruto con la distancia de edad insalvable. En algún momento hablé de la
furia y los sentimientos profundos de una juventud encerrada por la pandemia, y
cómo la banda Buenos vampiros expresan todo eso en estos momentos en los
escenarios donde pueden tocar, donde deciden tocar porque son copades y no se
venden a cualquier gilada, mucho menos tranzan con el fascismo. Ojalá que sigan
hablando lo suyo por mucho tiempo, y que yo pueda estar ahí en un costado para
disfrutarlo, tanto como se disfruta cualquier show de Marilina Bertoldi. Y de
la afectuosa ama quería decir algo, y de su manera de expresar, su forma de
tocar lo que sea. ¿Heterogeneidad, mixtura, rockstar siglo XXI? Qué se yo, todo
eso puede ser, pero una esencia copada que pasa por encima. Una actitud muy
única, una artista muy única, una voz fundamental para poder seguir hablando de
esa cultura, de esa manera de ver el mundo, que es la que uno siente que vale la
pena. Y por esas horitas que se mueve
de un lado a otro con su guitarra, o que juega con la loopera, o que destroza
la batería, quedamos todes muy en suspenso. Pero no en suspenso de elipsis,
porque si hay algo que Marilina y su gente tienen es que no se callan nada, dicen
lo que tienen que decir porque lo sienten, y lo dicen completo. Cito a Marilina
Bertoldi:  “Votar por Milei es de
homofóbico, racista, clasista, misógino y anti Argentina”. Todo dicho y de
manera directa, clara, sin rodeos, y en un escenario. Y yo lo lamento mucho,
digo, si no te gusta lo que estoy citando, pero a veces es momento de dejar de
lado todas las elipsis, para que quede claro qué cosas se quiere defender, qué
cosas reivindicar, qué luchas acompañar, qué voces escuchar. Hablemos, porque
si nos quedamos callados alguien más toma las palabras, alguien más nos piensa
por nosotros, alguien más nos confunde y trata de vendernos un mundo que no es
el que queremos. Y lo lamento mucho por todos esos extraterrícolas que viven
dinamitando el suelo donde cogen y se alimentan. No tengo ningún inconveniente
con que se tomen el palo y se cuelguen de los rascacielos de ciudades que les
vendieron por Tik Tok. Yo me quedo hablando un rato más, todas las charlas en las
que pueda intervenir y disfrutar, desde el humildísimo escenario del barrio
Rivadavia, calle Francia esquina Garay. Es lunes, sí, empezó otra semana y como
siempre en el aire se respira esa sensación de que todo se puede ir al carajo,
pero si miramos con un poco más de atención, descubrimos cientos de buenas
acciones, mucha buena onda, grandísimos y nuevos artistas que expresan lo mejor
de nuestra sociedad, esa que comenzamos a reconstruir hace ya cuarenta años. Y
yo lo lamento mucho, pero voy a seguir desde la misma vereda, tal vez hoy sí
fumando un pucho, con memoria-verdad-justicia, del lado de los culo roto.


****Y la música citada:

**********************************************************************************************con humildad, Juan********lindas nuevas olas******